
La tensión entre Estados Unidos y España subió un nuevo peldaño este miércoles luego de que la administración de Donald Trump asegurara que el gobierno de Pedro Sánchez había aceptado cooperar militarmente en la ofensiva contra Irán, algo que fue desmentido de forma inmediata y categórica desde Madrid.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sostuvo en rueda de prensa que España había cambiado su postura tras las advertencias comerciales de Trump. “Creo que han escuchado el mensaje del presidente ayer, alto y claro, y según tengo entendido, en las últimas horas han aceptado cooperar con el Ejército de Estados Unidos”, afirmó. Incluso añadió que las fuerzas estadounidenses “se están coordinando con sus homólogos en España”.
Moncloa responde: “No se ha producido ninguna conversación”
La reacción desde el Palacio de la Moncloa fue inmediata. Fuentes oficiales desmintieron que exista cualquier tipo de acuerdo de cooperación militar y remarcaron que “no se ha producido ninguna conversación” en ese sentido.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue aún más contundente en declaraciones al programa Hora 25 de la Cadena SER: “Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma”.
Y agregó: “No tengo la menor idea de a qué se puede referir”, en alusión a las palabras de Leavitt.
Albares recordó que el uso de las bases de Rota y Morón está regulado por un convenio bilateral y subrayó que cualquier operación debe ajustarse estrictamente a ese marco jurídico. “Hay un convenio bilateral y fuera de ese convenio no va a haber ningún uso de las bases de soberanía española. Son bases de soberanía española y al respecto no hay la menor duda”, enfatizó.
Sánchez reafirma: “No a la guerra”
Días antes, Sánchez ya había fijado públicamente la postura española ante la ofensiva liderada por Washington en el marco de la Operación Furia Épica. “Nuestra postura se define en cuatro palabras: No a la guerra”, declaró.
Este miércoles volvió a insistir: “La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente”. Y desarrolló su postura: “No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos. No a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos, de bombas. Y finalmente, no a repetir los errores del pasado”.

Sánchez recordó la guerra de Irak impulsada por George W. Bush hace 23 años y advirtió sobre sus consecuencias: “Generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria y un incremento generalizado de los precios de la energía”. Además alertó que el actual conflicto podría traer “más incertidumbres económicas, subidas de precio del petróleo y también del gas”.
Amenazas comerciales y choque en la OTAN
La molestia de la Casa Blanca se originó en la negativa española a permitir el uso de las bases militares de Morón y Rota para operaciones contra Irán. Trump reaccionó con dureza: “Podemos usar sus bases cuando queramos. Simplemente podemos llegar y usarlas. Nadie nos va a decir que no. Pero no hay necesidad de ello”.
Como represalia, el mandatario estadounidense ordenó romper relaciones comerciales con España y amenazó con imponer un embargo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, acusó públicamente a Madrid de “poner en riesgo la vida de los estadounidenses” y calificó de “inaceptable” su falta de cooperación.
En paralelo, el canciller alemán Friedrich Merz sugirió presionar a España para que aumente su gasto militar, lo que generó malestar en Madrid. Albares respondió que hubiera esperado mayor solidaridad de un país con el que comparten moneda y mercado único, y señaló: “No me imagino a Merkel o a Scholz con una declaración así”, en referencia a Angela Merkel y Olaf Scholz.
Apoyos y divisiones internas
Aunque España quedó aislada entre los aliados tradicionales de Washington —como Reino Unido, Francia y Alemania, que sí respaldaron la operación— Sánchez aseguró haber recibido mensajes de apoyo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y del presidente francés, Emmanuel Macron.
También expresó respaldo el gobierno de China. La portavoz Mao Ning declaró: “El comercio no debe instrumentalizarse ni usarse como arma”, en alusión a las amenazas de Trump.
Dentro de España, la postura no es unánime. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, criticó la negativa a colaborar con Washington y sostuvo que esa decisión “va en contra de la seguridad de España” y reduce la fiabilidad del país como aliado.
Por ahora, se desconoce en qué se basa la Casa Blanca para afirmar que existe un acuerdo de cooperación militar. Lo cierto es que el cruce de declaraciones profundiza una crisis diplomática inédita entre dos socios históricos en medio de una guerra que ya reconfigura el tablero internacional.
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