
El aire en los pasillos de Liniers se podía cortar con un cuchillo tras la caída de River. El equipo no solo no encuentra el rumbo futbolístico que arrastra desde la temporada pasada, sino que esta vez la herida parece haber tocado el ánimo del propio entrenador. Según trascendió este lunes 23 de febrero, Gallardo ya les comunicó a sus colaboradores directos que entró en un proceso de introspección profunda.
El periodista Nicolás Distasio reveló que el técnico solicitó un día de margen para evaluar los pasos a seguir. “Marcelo les trasladó a sus asistentes que se tomaba 24 horas para hacer un anuncio”, señaló el cronista, una información que luego fue ratificada por el especialista en mercado de pases César Luis Merlo. Por primera vez en este segundo ciclo, la renuncia del ídolo máximo es una posibilidad concreta que se maneja en las oficinas de Figueroa Alcorta.
El Monumental, un juez inesperado
La dirigencia que encabeza Jorge Brito mira con preocupación no solo la tabla de posiciones, sino el termómetro de las tribunas. El próximo jueves River debe jugar de local y existe un temor latente: que la paciencia del hincha se agote.
Por primera vez en muchos años, se especula con que el estadio podría manifestarse en contra de la continuidad del proceso. “Hay una sensación de que el jueves se va a vivir una situación diferente”, advirtió Distasio, sugiriendo que el histórico romance entre la gente y el “Muñeco” podría sufrir una fractura pública si los resultados no aparecen.
Un lunes de definiciones
Este lunes será el día D para el futuro del club. La comisión directiva aguarda el llamado del entrenador, mientras ya se empiezan a barajar nombres en caso de que Gallardo decida dar un paso al costado. La falta de respuestas dentro de la cancha y el desgaste interno han puesto al “River de 2026” en una encrucijada que nadie imaginaba hace apenas unos meses.
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