
Cuba volvió a quedar prácticamente a oscuras tras un nuevo colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que provocó un apagón total en gran parte del país y profundizó la crisis energética que atraviesa la isla desde hace más de dos años.
El gobierno cubano informó que se produjo una desconexión general del sistema y que se activaron los protocolos de emergencia para restablecer el servicio de forma gradual. Las autoridades señalaron que aún se investigan las causas del fallo que dejó sin electricidad a millones de personas.
Se trata del sexto apagón nacional en apenas un año y medio, una situación que refleja el deterioro del sistema energético del país. La restauración del suministro eléctrico es un proceso complejo que puede llevar horas o incluso varios días, ya que primero deben ponerse en funcionamiento pequeños sistemas regionales antes de reconectar las grandes centrales generadoras.
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde 2024, marcada por la falta de combustible, fallas en las centrales termoeléctricas y una infraestructura eléctrica envejecida que requiere constantes reparaciones. Los cortes de luz se han vuelto parte de la vida cotidiana en distintas provincias, donde en algunos casos los apagones se extienden durante varias horas al día.
La crisis energética también impacta en la economía. Según cifras oficiales, la actividad económica del país se contrajo más de un 15 % desde 2020, en un contexto marcado por la escasez de recursos, la caída de la producción y el deterioro de los servicios básicos.
Además, los prolongados apagones han provocado protestas en distintas ciudades, donde vecinos reclaman soluciones ante la falta de electricidad y las dificultades que genera en la vida diaria.
De acuerdo con estimaciones de especialistas independientes, el país necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar y estabilizar su sistema eléctrico, una inversión que hoy resulta difícil de afrontar para la economía cubana.
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