
Un vagón y tres valijas, niños de todas las edades jugando juegos de mesa en los diferentes bancos del espacio recreativo que ofrece La Isla de los Inventos. Dentro de esas tres valijas había cuentos.
El murmullo infantil se fue apagando cuando Lautaro Lamas, actor y escritor, comenzó a cantar y a divagar por el vagón. De pronto, un silencio atento estaba enfocado en el narrador de las historias que el público había ido a escuchar ese viernes por la tarde.
Lamas empezó a relatar su primera historia: un viajero que tomaba un tren que conectaba a Brasil con Bolivia, y en donde cada parada se convertía en un desfile de vendedores ambulantes que ofrecían diferentes comidas o bebidas. Desde adultos a niños, se subían con sus canastos llenos y gritaban el producto que ofrecían.

Mientras narraba el cuento, el vagón del Tríptico de la Infancia se empezó a mover: por la ventana ya no se veía el río Paraná, sino un paisaje diferente. El espacio se llenó de mosquitos, de calor y de canastas de colores. Y entonces llegamos a Brasil: la primera historia terminó y por ende el viaje también.
Cuando el vagón se detuvo, el invitado estrella apareció por la ventana: Mongorito Flores. El campeón de la payana, el que creaba los mejores barriletes y no le temía a nada: el personaje principal de la segunda historia.
Un bicho que volvió de su aventura, donde cruzó un río y un desierto, donde peleó contra un Hormigo Negro, le contaba a sus amigos bichos todo lo que había vivido. Entonces el espacio recreativo rosarino se transformó en una reunión de animalitos que escuchaban atentos la historia de este héroe.
Los niños se reían, miraban concentrados el movimiento del actor que contaba el cuento. Había algunos pasitos que iban y venían inquietos por no querer estar sentados, otros vivían la aventura de Mongorito Flores en primera persona.

La iniciativa “Cuentos para Viajar” ofrecido por la Isla de los Inventos, es una invitación a acercarle a los niños el espacio de lectura.
En una era donde la tecnología arrasa nuestro día a día, la práctica de leer en la infancia se va desvaneciendo poco a poco. “No es una responsabilidad de los chicos, sino de los adultos de tomarse el tiempo a la noche de leerles un cuento” explicaba el actor, sosteniendo que la lectura infantil ofrece “infinidad de opciones”.
Las tres valijas llenas de historias se pueden pasear por todo el espacio para generar pequeñas rondas y leer estos cuentos de manera gratuita, y así motivar el hábito de leer en los niños.
La actividad de leer transforma espacios y personas en diferentes escenarios y personajes. El vagón, que está quieto en un espacio verde, esa tarde se puso en marcha, navegó por un río ancho, festejó la victoria de Mongorito Flores y voló por encima de un desierto.
Comentarios