
Alfredo Soto conoce la Casa Argentina en París desde otro lugar. En 1993 llegó como becario, con una valija y el objetivo de completar su formación doctoral en Europa. Treinta y tres años después regresó a la misma residencia, aunque esta vez para ponerse al frente de una de las instituciones argentinas más emblemáticas de la Ciudad Universitaria Internacional de París.
El académico rosarino, doctor en Ciencias Jurídicas y profesor titular de tres materias de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), asumió la dirección de la institución y ya trabaja en la gestión de una comunidad que reúne a estudiantes, investigadores y artistas de distintas partes del mundo. “Volver después de 33 años de haber sido residente, ahora con este otro desafío que es gerenciar, administrar y, sobre todo, dirigir esta fundación, significa mucho”, contó Soto en una entrevista con Río 96.9.
Su trayectoria en la UNR incluye haber sido consejero directivo, director de la Escuela de Graduados y vicedecano de la Facultad de Derecho. Desde París, además, continuará con parte de su actividad académica a distancia, especialmente en los posgrados de Rosario y en otras universidades argentinas y del exterior. “Me voy a entretener combinando esta actividad con la docencia, que es lo que a mí me apasiona”, señaló.
Un regreso después de 33 años
La primera experiencia de Soto en París fue en 1993, cuando realizó el segundo año de una beca externa del Conicet. El primero lo había pasado en Madrid, en la Universidad Complutense, y luego se trasladó a Francia para continuar sus estudios doctorales con un tutor en Filosofía del Derecho.
Aquella experiencia marcó su recorrido profesional y personal. “Cuando uno hace esta experiencia internacional se le abre la mente y no vuelve igual que cuando se fue”, recordó.
El regreso tiene también un componente especial. Durante su estadía como residente había imaginado que algún día podría dirigir una de las casas nacionales de la Ciudad Universitaria. Más de tres décadas después, ese deseo se convirtió en realidad.
Una casa con casi un siglo de historia
La Casa Argentina fue inaugurada en 1928 y, según destacó Soto, fue la primera residencia no francófona de la Ciudad Universitaria Internacional de París. En 2028 cumplirá cien años. Su misión es promover la cultura, la academia, las ciencias y las artes argentinas, en diálogo con Francia y con las demás comunidades internacionales que conviven en el predio.
Actualmente viven allí entre 65 y 70 personas, con la mayor parte de su capacidad de alojamiento ocupada. El 70% de los residentes son argentinos y el 30% restante corresponde a estudiantes de otras nacionalidades, en un esquema de intercambio con las distintas casas del complejo. Los argentinos llegan desde universidades de Rosario, Córdoba, Buenos Aires, La Plata y Cuyo, entre otras instituciones. La mayoría realiza estudios de posgrado, como especializaciones, maestrías y doctorados, aunque también creció la presencia de estudiantes que cursan los últimos años de sus carreras de grado.
La convivencia reúne perfiles muy distintos. Hay investigadores de física cuántica, ingeniería, química industrial y ciencias biomédicas, además de profesionales del derecho, las ciencias sociales y artistas. Entre los residentes extranjeros hay jóvenes de Chile, Alemania, India, Líbano, Brasil, Rumania, Uruguay, Italia y Francia. “Es muy enriquecedor porque uno amplía mucho el conocimiento”, describió Soto sobre la diversidad de disciplinas y nacionalidades que conviven en la residencia.
Tango, música y la biblioteca de Cortázar
La Casa Argentina no funciona solamente como alojamiento para estudiantes. También tiene una agenda de actividades culturales que incluye cursos de tango, un coro y propuestas teatrales que buscan recuperar su actividad. Uno de sus espacios más emblemáticos es la biblioteca Julio Cortázar. El nombre no es casual: el escritor argentino vivió en la residencia durante 1951 y 1952. Por sus instalaciones también pasaron otras figuras destacadas, como el jurista Gustavo Bossert y el pianista Bruno Gelber.
Ubicada sobre el Boulevard Jourdan, en el sur de París, la residencia tiene una conexión privilegiada con el transporte público y se encuentra cerca de algunos de los principales puntos académicos y culturales de la capital francesa, como el Barrio Latino, el Panteón y la Sorbona.
Soto también destacó la tranquilidad del predio, al que describió como una especie de isla dentro de una ciudad que atraviesa momentos de movilización y conflictividad social. Si bien reconoció que hubo episodios de violencia en otros sectores de París, aseguró que en la Ciudad Universitaria encontró un clima de calma que permite concentrarse en el estudio.
Cómo postularse para vivir en París
La residencia representa una oportunidad para estudiantes e investigadores argentinos que quieran desarrollar una experiencia académica en Europa. Las postulaciones se realizan a través de la página oficial de la institución, casaargentinaenparis.com, y el proceso de selección suele abrirse durante mayo.
La convocatoria está orientada principalmente a quienes buscan realizar estudios de posgrado, aunque también contempla intercambios para estudiantes de los últimos años de carreras universitarias.
Los residentes pueden permanecer hasta tres años, con renovaciones anuales. El calendario habitual coincide con el año académico europeo, de septiembre a junio, aunque también existe la posibilidad de ingresar en enero.
Comentarios