
El Gobierno de Santa Fe incorporó 20 nuevas paletas detectoras de metales al Servicio Penitenciario provincial, en una medida destinada a reforzar los controles y la seguridad dentro de las cárceles. Los equipos fueron adquiridos con fondos provenientes de las subastas de bienes decomisados a organizaciones criminales.
La entrega se realizó en la Unidad Penitenciaria N°2 de Las Flores, en la ciudad de Santa Fe, y estuvo a cargo de la Agencia Provincial de Registro, Administración y Destino de Bienes y Derechos Patrimoniales (APRAD), dependiente del Ministerio de Gobierno e Innovación Pública. Se trata de paletas de origen estadounidense, que se suman a otras diez incorporadas el año pasado.
Durante la presentación, el secretario de Gestión de Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, destacó que el dinero recuperado del delito se vuelca directamente en políticas públicas. “Es inédita a nivel nacional, y parte de esa plata recaudada la aplicamos para más control, y en este caso particular, al control en cárceles”, señaló-
que los fondos obtenidos por la venta de autos, viviendas y otros bienes incautados se destinan a mejorar la seguridad, apoyar a la educación pública y ordenar recursos que estaban en desuso.
En ese sentido, remarcó que esta modalidad permite mostrar a la sociedad que los recursos quitados al crimen organizado regresan al Estado. “Mostramos a la sociedad que parte del dinero de tanta gente que tanto daño nos hizo a todos, se lo estamos quitando, le estamos vendiendo los autos, los BMW, los Audi, las casas, y a esa plata recaudada la estamos volcando para mayor seguridad, en este caso, traducido paletas detectoras para control en las cárceles”, afirmó.

Por su parte, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, explicó que las nuevas paletas serán utilizadas principalmente por el grupo centralizado de requisas. Su función será reforzar los controles permanentes en pabellones, internos y personas que ingresan a las unidades, donde suelen intentarse maniobras para introducir objetos prohibidos como celulares, municiones u otros elementos.
Masneri detalló además que estos dispositivos permiten detectar distintos niveles de metal, desde objetos pequeños como anillos o aros hasta elementos de mayor tamaño, y que pueden operar de forma sonora o silenciosa según el tipo de control requerido. Remarcó que este equipamiento resulta clave en unidades antiguas, mientras avanza la construcción de cárceles más modernas.
Finalmente, subrayó que el uso de bienes decomisados agiliza los tiempos y evita gastos adicionales al Estado. Como ejemplo, mencionó cámaras frigoríficas incautadas a una carnicería vinculada al narcotráfico, que fueron reutilizadas por el Servicio Penitenciario sin costo, evitando largos procesos de compra y permitiendo dar respuesta inmediata a necesidades concretas del sistema.
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