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Del “fin del mundo” al Vaticano: a 13 años de la histórica elección del Papa Francisco

Este 13 de marzo se cumple un nuevo aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio como Papa, un hecho que marcó un antes y un después en la historia de la Iglesia Católica.

El 13 de marzo de 2013 quedó grabado para siempre en la historia de la Iglesia Católica y de la Argentina. Ese día, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, el cónclave de cardenales reunido en el Vaticano eligió como nuevo pontífice al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, quien adoptó el nombre de Francisco.

Eran las 15:06 en Argentina cuando la fumata blanca comenzó a salir de la chimenea de la Capilla Sixtina, anunciando que los cardenales habían llegado a un acuerdo. Minutos después, el cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran pronunció desde el balcón de la Basílica de San Pedro la frase que paralizó al mundo católico:

“Habemus Papam… Georgium Marium Bergoglio”.

Con esa proclamación comenzaba una nueva etapa para la Iglesia. Bergoglio se convertía en el primer Papa latinoamericano, el primer jesuita y el primer pontífice no europeo en más de 1.200 años, además del primer Papa proveniente del hemisferio sur.

La elección de Jorge Bergoglio, nacido en 1936, fue considerada una sorpresa para muchos analistas. Aunque su nombre había sonado en el cónclave de 2005, en 2013 no figuraba entre los principales candidatos debido a su edad. Sin embargo, su intervención en las reuniones previas al cónclave resultó decisiva. Allí planteó la necesidad de una Iglesia “en salida”, capaz de mirar más allá de sí misma y acercarse a las periferias del mundo.

“La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias… no solo las geográficas, sino también las existenciales”, había señalado ante los cardenales. Finalmente, en la quinta votación del segundo día, Bergoglio alcanzó 77 votos —y terminó obteniendo 85—, suficientes para convertirse en el nuevo sucesor de San Pedro.

El saludo que marcó el inicio de una era

Poco después del anuncio, el nuevo Papa apareció en el balcón central del Vaticano ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Su primera intervención reflejó el estilo sencillo que caracterizaría todo su pontificado. “Hermanos y hermanas, buenas tardes”, comenzó diciendo ante la multitud.

Luego recordó que los cardenales habían buscado un obispo para Roma “casi al fin del mundo” y, con humildad, lanzó una frase que se volvería emblemática: “Recen por mí”.

 

Durante 13 años de pontificado, el Papa Francisco impulsó reformas en la Curia Romana y colocó en el centro del debate global temas como la pobreza, la justicia social, el cuidado del medio ambiente y la inclusión dentro de la Iglesia.

Entre sus documentos más influyentes se destacan las encíclicas Laudato si’, dedicada al cuidado de la “casa común”, y Fratelli tutti, centrada en la fraternidad humana.

Francisco también buscó una relación más directa con los fieles y con la sociedad contemporánea. Dio entrevistas, se acercó a la prensa, dialogó con líderes políticos y sociales y planteó la necesidad de enfrentar lo que definía como la “cultura del descarte”.

En ese camino, también abordó temas sensibles dentro de la Iglesia, como la situación de divorciados y personas homosexuales, dejando una de sus frases más citadas: “¿Quién soy yo para juzgar?”.

Desde el comienzo, Francisco marcó un estilo austero. Rechazó algunos símbolos tradicionales del papado, eligió vivir en la residencia de Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico y renunció a elementos de lujo utilizados por sus antecesores.

Su mensaje también buscó sacudir a los jóvenes y a la propia Iglesia. En una de sus primeras giras, durante la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, lanzó una consigna que recorrió el mundo: “Hagan lío”.

Al mismo tiempo, promovió el diálogo entre religiones y culturas y denunció que el mundo atravesaba una “Tercera Guerra Mundial en fragmentos”, al referirse a los múltiples conflictos armados.

El pontificado de Francisco terminó con su muerte el 21 de abril de 2025, tras doce años al frente de la Iglesia Católica. Su liderazgo estuvo marcado por la convivencia con su antecesor, el papa emérito Benedicto XVI, una situación inédita en la historia reciente del Vaticano.

A pesar de las críticas de sectores conservadores y de debates políticos, su mensaje centrado en la humildad, la inclusión y la mirada hacia las periferias dejó una fuerte huella.

Hoy, 13 años después de aquel “Habemus Papam”, la Argentina y el mundo recuerdan a Francisco, el “Papa del fin del mundo”, como el pontífice que buscó que el mensaje del Evangelio recuperara su sencillez original y que puso en agenda la necesidad de cuidar a los más vulnerables y al planeta.

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