Romina Rivas, quien trabajó durante siete años en el espacio cultural y político Distrito 7, ubicado en Ovidio Lagos y Córdoba en la ciudad de Rosario, denunció públicamente que fue expulsada de la cooperativa sin que mediara una asamblea, como establece el funcionamiento interno del espacio.
Según relató con Andrés Cánepa en Antes de Todo de Radio Boing, comenzó a trabajar en 2019 en la cocina del D7 y en los últimos años se desempeñaba a cargo de servicios de mediodía y noche, proveedores y armado de menús. El espacio funciona bajo la figura de cooperativa, aunque con un marcado deterioro en el número de asociados: de 28 que eran antes de la pandemia, hoy apenas quedan seis.
Rivas explicó que su salida fue decidida por el consejo administrativo integrado por tres personas —presidente, secretaria y tesorera— quienes la acusaron de no cumplir con su rol como síndica. Sin embargo, afirmó que siempre se le negó acceso a la información necesaria para ejercer esa función.
En sus declaraciones, apuntó contra la precarización laboral dentro del espacio. “Desde diciembre cobrábamos 3.600 pesos la hora, y quienes seguimos en la cooperativa llegamos a ganar menos todavía. Había compañeros que no tenían para comer y, aun así, se les cobraba la comida en el mismo lugar”, sostuvo.
Los reclamos, dijo, fueron recibidos con hostilidad: “Cada vez que pedíamos mejoras, la respuesta era ‘acá no queremos sindicalistas’. Pero si en una cooperativa no querés sindicalistas, ¿qué estás haciendo ahí?”, cuestionó.
El conflicto se intensificó tras un cruce con la secretaria del espacio, Candela Androssi —pareja del presidente de la cooperativa, Cipriano—, que derivó en su suspensión y, finalmente, en la expulsión. La trabajadora denunció haber sido presionada para firmar un informe en su nombre, a lo que se negó. Rivas también señaló la falta de acompañamiento del partido Ciudad Futura, con el que mantiene militancia desde 2017. “Nos cerraron las puertas. Hace tiempo pedíamos reuniones para hablar de la situación económica, pero nunca hubo respuestas. Me siento decepcionada, porque hacia afuera se defiende a los trabajadores, pero a los de adentro nos abandonaron”, expresó.
La denunciante remarcó además las condiciones de sobrecarga laboral dentro del espacio: llegó a cocinar sola un locro para 300 personas en una fecha patria y afirmó que trabajó con problemas de salud para no dejar a sus compañeros sin apoyo.
“Hay clientes y testigos que se ofrecieron a declarar por el maltrato que vieron dentro del D7”, agregó. Hasta el momento, las autoridades de Ciudad Futura no se han pronunciado sobre la denuncia. El caso tomó repercusión pública y expuso tensiones internas en uno de los espacios culturales y políticos más emblemáticos de Rosario.
EL ESPACIO Y SU SIMBOLOGÍA
Distrito Siete también exhibe en sus paredes pintadas con Hugo Chávez, Evo Morales y Ernesto “Che” Guevara.

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