
El mercado laboral argentino encendió señales de alerta en el cierre de 2025. Según datos del Indec, la tasa de desocupación alcanzó el 7,5%, lo que representa un incremento tanto en la comparación trimestral como interanual y afecta a más de 1,6 millones de personas en todo el país.
Durante el cuarto trimestre, la oferta laboral llegó a 22,72 millones de personas, con un leve aumento respecto al período anterior. Sin embargo, el empleo total cayó a 21,08 millones, lo que provocó un crecimiento del desempleo en 211.900 personas solo en ese lapso. En la comparación interanual, la situación también empeoró: el desempleo creció en 245.700 trabajadores, reflejando una tendencia negativa sostenida.
Las tasas estructurales del mercado laboral se mantuvieron relativamente estables, aunque con matices preocupantes. La tasa de actividad se ubicó en 48,6%, mientras que la tasa de empleo descendió al 45%, con caídas de 0,4 puntos respecto al trimestre previo y de 0,7 puntos en relación al año anterior.
El economista Gabriel Caamaño explicó que “subió el desempleo (+1,1 pp) respecto del mismo período de 2024, producto de una caída de la tasa de empleo (-0,7 pp), explicada totalmente por el retroceso del empleo formal”. Además, señaló que el empleo informal mostró un leve incremento.
Desde la consultora Equilibra también advirtieron sobre el fenómeno y remarcaron que “los datos muestran un marcado deterioro pese a la expansión del nivel de actividad”, atribuyéndolo a un crecimiento concentrado en sectores que no generan suficiente empleo en los grandes centros urbanos.
Uno de los datos más sensibles es el impacto en los jóvenes. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la desocupación creció 3 puntos porcentuales, mientras que en los varones del mismo rango etario el aumento fue de 3,7 puntos. En cambio, los grupos de entre 30 y 64 años mostraron estabilidad.

En términos de composición, los jóvenes son los más afectados: las mujeres menores de 29 años representan el 23,1% de los desocupados, mientras que los varones alcanzan el 27,9%. En tanto, los mayores de 65 años registran niveles mínimos de desempleo.
El tiempo de búsqueda de empleo también refleja la dificultad para reinsertarse en el mercado: el 30,9% de los desocupados lleva más de un año buscando trabajo, mientras que solo el 15,9% lo hace desde hace menos de un mes.
Por sectores, la construcción lidera el ranking de pérdida de empleo con el 19,3% de los desocupados provenientes de esa actividad, seguida por comercio (16%), servicio doméstico (11,3%) e industria manufacturera (9,7%).
El análisis geográfico muestra fuertes desigualdades. Los niveles más altos de desocupación se registran en los Partidos del Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Gran La Plata y Río Gallegos, todos con 9,5%, superando ampliamente la media nacional. En contraste, los índices más bajos se observaron en Santiago del Estero-La Banda (0,6%), Viedma-Carmen de Patagones (1,3%) y Gran San Luis (1,5%).
A nivel regional, el Gran Buenos Aires encabeza el ranking con 8,6%, seguido por la región pampeana (7,7%). Por debajo del promedio se ubican el NEA (5,6%), Cuyo (4,9%), Patagonia (4,8%) y el NOA (4,2%).
Un informe del Banco Provincia sintetizó la paradoja del período al señalar que “el año pasado fue el primero donde creció el PBI, pero aumentó el desempleo”, atribuyendo esta situación a una economía impulsada por sectores poco intensivos en mano de obra y a la caída del poder adquisitivo, que empuja a más personas a buscar trabajo.
El panorama deja en evidencia un deterioro del mercado laboral, con crecimiento económico que no logra traducirse en generación de empleo y con una presión cada vez mayor sobre los sectores más jóvenes y vulnerables.
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