
Lo que para muchos representa un paraíso de aguas cristalinas, para los tiburones se está transformando en un entorno contaminado por sustancias químicas. Una investigación reciente publicada en ScienceDirect reveló la presencia de cocaína, cafeína y analgésicos —como el diclofenaco y el paracetamol— en la sangre de tiburones que habitan zonas costeras.
El estudio, liderado por un equipo internacional de expertos, analizó a 85 individuos de cinco especies diferentes. Los resultados son contundentes: 28 ejemplares dieron positivo para lo que la ciencia denomina “Contaminantes de Preocupación Emergente” (CEC, por sus siglas en inglés), sustancias que llegan al mar principalmente a través de redes de alcantarillado, desechos urbanos y la actividad turística.
Las especies afectadas
Aunque se examinaron cinco especies, los químicos fueron detectados específicamente en tres: el tiburón de arrecife del Caribe (Carcharhinus perezi), el tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum) y el tiburón limón (Negaprion brevirostris). También formaron parte del estudio el tiburón tigre y el tiburón punta negra.
El hallazgo marca un precedente a nivel mundial: es la primera vez que se reporta la presencia de cafeína y acetaminofén (paracetamol) en cualquier especie de tiburón. Además, constituye el primer registro de cocaína y diclofenaco en animales de Bahamas, una región históricamente considerada como un ecosistema “prístino” y poco afectado por la contaminación industrial.
El estudio vuelve a poner en agenda el impacto de la actividad humana en los océanos y advierte sobre la creciente presencia de contaminantes invisibles que alteran la salud de la fauna marina.
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