
Desde mucho antes del pitazo inicial, las inmediaciones del Gigante comenzaron a teñirse de azul y amarillo. Familias enteras, grupos de amigos y banderas desplegadas marcaron el pulso de una tarde noche especial para Rosario Central, que volvió a presentarse en la Copa Libertadores con el marco imponente de su gente.
La expectativa era enorme. El regreso de Ángel Di María al máximo torneo continental con la camiseta auriazul le aportó un condimento extra a una jornada ya de por sí cargada de emoción. Cada movimiento en la entrada en calor, cada aparición del rosarino en el campo, fue seguido con una ovación que hizo vibrar Arroyito.
La salida del equipo al campo de juego dejó una de las imágenes más fuertes de la noche: un estadio colmado, banderas flameando y el recibimiento multitudinario de la parcialidad canalla, que acompañó desde temprano y convirtió al Gigante en una verdadera fiesta.
Dentro de la cancha, Central dejó buenas sensaciones desde lo futbolístico, sobre todo en el segundo tiempo, cuando dominó el desarrollo y jugó con un hombre de más. Sin embargo, el 0 a 0 final ante Independiente del Valle dejó un sabor agridulce entre los hinchas, que reconocieron la entrega del equipo, aunque se fueron con la sensación de que la victoria estuvo al alcance.
La galería de imágenes refleja precisamente ese contraste: la emoción de la previa, la intensidad del partido y el gesto ambiguo del final, entre el aplauso al rendimiento y la frustración por el resultado.
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