
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, los papeles de empresas argentinas que operan en Wall Street (ADRs) registraron caídas de hasta el 8%. Las pérdidas fueron encabezadas por Bioceres, seguida por los bancos Grupo Supervielle (-7,4%) y BBVA (-7,1%). En la plaza local, el índice S&P Merval retrocedió un 2,9% en pesos, reflejando el mal clima inversor.
Golpe a los bonos y salto del riesgo país
El malhumor del mercado también impactó de lleno en la deuda soberana. Los bonos en dólares extendieron su racha negativa: los Globales cayeron hasta un 0,8%, con el GD46 a la cabeza, mientras que los Bonares cedieron hasta un 1,4%, arrastrados por el AL41.
Esta dinámica presionó al alza al riesgo país medido por J.P. Morgan, que anotó su mayor suba en casi tres meses y se encaminó hacia los 520 puntos básicos. De esta manera, el indicador volvió a alejarse del piso de los 500 puntos que había logrado perforar la semana pasada.
Efecto INDEC, “factor Lavagna” y revisión del FMI
Analistas del mercado atribuyen la baja a una combinación de factores locales e internacionales. En el plano doméstico comenzó a mencionarse con fuerza el denominado “factor Lavagna”. La renuncia del funcionario generó incertidumbre entre los inversores, en un contexto sensible para la credibilidad estadística.
La salida se produjo luego de que el Gobierno decidiera no actualizar la base de medición de la inflación —manteniendo la de 2004 en lugar de la de 2017/2018—, una postergación que fue ratificada por el ministro de Economía, Luis Caputo, hasta que finalice el proceso de desinflación.
Todo esto ocurre mientras una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) se encuentra en el país llevando adelante una revisión de metas, lo que agrega presión sobre las variables financieras.
Contagio externo y dudas por la IA
El desplome de los activos argentinos también se dio en un marco de inestabilidad en los mercados internacionales. En Wall Street, los tres principales índices —Dow Jones, Nasdaq y S&P 500— mostraban caídas cercanas al 1%, afectados por retrocesos en el sector tecnológico y datos de empleo en Estados Unidos peores de lo esperado.
En ese frente, si bien los balances de varias compañías tecnológicas cumplieron o superaron expectativas, las previsiones de algunas firmas sembraron dudas entre los inversores. Entre los temores aparece una posible escasez de chips para el desarrollo de inteligencia artificial (IA), un sector que había impulsado las subas previas.
En el mismo clima de menor apetito por el riesgo, el Bitcoin retrocedía por debajo de los 70.000 dólares por primera vez desde noviembre de 2024.
Dólar estable en el mercado local
A contramano del sacudón financiero, el dólar mostró otra jornada de estabilidad en el mercado doméstico. El tipo de cambio mayorista caía 0,1% y se ubicaba en la zona de los $1.446. En tanto, el dólar para el ahorrista se mantenía en el Banco Nación en $1.465, mismo valor que sostiene desde el inicio de la semana.
Así, entre ruidos políticos internos, señales mixtas sobre el rumbo económico y un escenario global más adverso, los activos argentinos volvieron a quedar bajo presión, en una plaza que sigue mostrando alta sensibilidad ante cualquier factor de incertidumbre.
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