Emiliano “Dibu” Martínez no salió ileso de la última Copa del Mundo. El arquero de la Selección Argentina reveló en las últimas horas el impacto físico que le significó atajar durante todo el Mundial 2026 con un dedo de la mano fracturado. Lejos de ocultarlo, el marplatense exhibió la deformación articular que le quedó como recuerdo permanente de la competencia.
“Me va a quedar de por vida”, soltó el arquero del Aston Villa al mostrar el estado actual de su mano en una imagen que no tardó en viralizarse. La lesión, que arrastró en silencio y sin parte médico oficial durante la máxima cita del fútbol, nunca fue un impedimento para que se parara bajo los tres palos y sostuviera su lugar en el equipo titular.
El caso expone el nivel de exigencia y el umbral de dolor al que se sometió Martínez. Sin margen para frenar y realizar una rehabilitación adecuada en medio del calendario mundialista, optó por convivir con la fractura, vendarse la zona afectada y salir a la cancha en cada compromiso.
Hoy, esa decisión médica y personal tiene un correlato físico que no tiene vuelta atrás. La articulación dañada soldó de forma irregular, dejándole una marca anatómica visible que, para el arquero, funciona como una medalla de guerra más de su ciclo con la camiseta albiceleste.
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