
El hijo del reconocido director Rob Reiner y de la fotógrafa y productora Michele Singer Reiner se declaró “no culpable” de los dos cargos de asesinato en primer grado que enfrenta por la muerte de sus padres, ocurrida el 14 de diciembre de 2025 en la residencia familiar de Brentwood, Los Ángeles.
Nick Reiner, de 32 años, compareció ante el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles y respondió de manera afirmativa cuando la jueza le consultó si comprendía su derecho a un juicio rápido. Con esa declaración formal quedó iniciado el proceso judicial en su contra, en el que enfrenta cargos agravados por la figura de homicidio múltiple y la posibilidad de cadena perpetua sin libertad condicional o incluso la pena de muerte.
La audiencia —de menos de diez minutos— se desarrolló en el centro de Los Ángeles, en una sala colmada de periodistas y público. Reiner, con la cabeza rapada y vestido con un mono de preso, permaneció encarcelado sin derecho a fianza y apenas intervino para reconocer que su próxima comparecencia será el 29 de abril, fecha clave en la que se evaluará si existen pruebas suficientes para llevarlo a juicio.
El crimen en Brentwood y la huida al hotel
Según la acusación, el crimen ocurrió en la madrugada del 14 de diciembre, cuando Nick habría apuñalado a su padre, de 78 años, y a su madre, de 69 o 70 años —según distintos reportes— dentro de su vivienda en Brentwood, un exclusivo barrio angelino.
Los cuerpos fueron hallados esa misma noche por una de las hijas del matrimonio, Romy Reiner, de 28 años, junto a una amiga, luego de que una masajista no pudiera ingresar al domicilio. El Departamento de Bomberos de Los Ángeles fue el primero en arribar y solicitó la intervención de la unidad de homicidios del LAPD, que asumió la investigación.
De acuerdo con el médico forense del condado, ambos fallecieron por múltiples lesiones con objetos punzantes. Los registros fueron posteriormente sellados por orden judicial a pedido del Departamento de Policía.
Tras el ataque, la fiscalía sostiene que Nick huyó del lugar y se registró alrededor de las 4 de la mañana en el hotel The Pierside Santa Monica. Más tarde sería detenido en el sur de la ciudad, en el área del Parque de la Exposición, cerca del campus de la Universidad del Sur de California, luego de que la policía rastreara su paradero a partir del registro en el hotel.
El subjefe de policía Alan Hamilton confirmó en rueda de prensa que “los oficiales se acercaron a él y lo arrestaron sin incidentes”, y agregó que fue “detenido sin problemas y trasladado” a dependencias policiales.
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La habitación “llena de sangre” y nuevas pistas
Un informe posterior reveló detalles impactantes sobre la habitación de hotel donde se habría refugiado el acusado. Según trascendió, la ducha estaba “llena de sangre”, había manchas en la cama y la ventana estaba cubierta con sábanas. Detectives de la división de robo y homicidio del LAPD acudieron al lugar para recolectar pruebas e interrogar al personal.
Testigos indicaron que al momento de registrarse, Reiner parecía “desorientado”, aunque no presentaba lesiones visibles ni rastros de sangre en su cuerpo. Pese a que su reserva era por un solo día, no realizó el check-out formal, lo que despertó sospechas entre los empleados.
Una discusión previa y posibles detonantes
Horas antes del crimen, Nick habría protagonizado una fuerte discusión con su padre durante una celebración organizada por el comediante Conan O’Brien. Allegados señalaron que el enfrentamiento estuvo vinculado al estado emocional del joven y a su presunto consumo de sustancias, así como a su negativa a ingresar a un centro de rehabilitación.
Un cercano aseguró que “Nick estaba volviéndonos locos a todos, actuando como un loco y preguntándole a las personas si eran famosas”. Las autoridades todavía no confirmaron un móvil concreto, aunque no descartan que aquella discusión haya sido el detonante.

Con el correr de los días, el foco del caso se desplazó hacia el estado de salud mental del acusado. Reportes indican que Nick Reiner fue diagnosticado años atrás con esquizofrenia y que se encontraba bajo tratamiento por un trastorno psiquiátrico severo. También trascendió que su medicación habría sido modificada semanas antes del hecho, lo que podría haber influido en su conducta.
La defensa, ahora encabezada por la defensora pública adjunta Kimberly Greene —tras la salida del abogado Alan Jackson, conocido por casos mediáticos—, analiza la posibilidad de alegar “no culpable por razón de locura”. En California, esa estrategia solo prospera si se demuestra que el acusado no comprendía la naturaleza de sus actos ni distinguía entre el bien y el mal al momento del crimen.
La fiscalía y la posible pena capital
El fiscal de distrito de Los Ángeles, Nathan Hochman, confirmó que Nick enfrenta cargos de homicidio agravado y el uso de un arma letal —un cuchillo—. En conferencia de prensa sostuvo: “Por el momento, no se tomó ninguna decisión respecto a la pena de muerte que hemos solicitado, y actualmente Nick Reiner se encuentra detenido sin derecho a fianza”.
También aclaró que la determinación final tendrá en cuenta los deseos de la familia y que los cargos formulados no constituyen prueba hasta ser evaluados por un jurado. Más de dos meses después de la tragedia, el proceso judicial avanza en medio de una enorme atención mediática. La próxima audiencia del 29 de abril será decisiva para establecer si el caso llega a juicio formal.
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