
En una nueva y contundente escalada militar en Medio Oriente, las fuerzas de Estados Unidos ejecutaron una operación para neutralizar la amenaza iraní sobre el comercio energético global. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó que, durante la jornada de este lunes, sus unidades eliminaron 16 embarcaciones pertenecientes a Irán que se utilizaban para colocar minas navales en el Estrecho de Ormuz.
La acción militar buscó desarticular de manera inmediata la capacidad de Teherán para sembrar explosivos en el corredor marítimo que une el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Desde Washington aseguraron que la maniobra fue necesaria para proteger la navegación internacional, ya que el minado de estas aguas representaba un peligro inminente para los buques mercantes y el transporte de crudo. El Estrecho de Ormuz es considerado el punto más sensible del mapa petrolero mundial, dado que por su cauce circula aproximadamente el 20% del petróleo consumido en todo el planeta.
Ante los movimientos detectados por la inteligencia norteamericana, el gobierno de Donald Trump cumplió con la advertencia de responder por la vía de las armas ante cualquier intento de bloqueo o sabotaje en la zona.
Esta incursión se suma a una serie de ataques que las fuerzas norteamericanas vienen realizando contra la infraestructura naval y militar iraní en los últimos días. La destrucción de estos 16 buques minadores debilita la logística de Irán en el Golfo Pérsico, en un contexto donde los ataques cruzados con Israel y Estados Unidos mantienen en vilo a los mercados internacionales. Con el Estrecho de Ormuz como escenario principal de la disputa, la Casa Blanca dejó en claro que no permitirá interferencias en una ruta vital para la estabilidad de los precios del combustible a nivel global.
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