
El periodista especializado en temas agropecuarios Carlos Echepare analizó la actualidad del sector rural y sostuvo que el campo argentino atraviesa una fuerte división interna, con grandes productores que respaldan las políticas económicas del gobierno y pequeños y medianos productores que enfrentan mayores dificultades.
En diálogo con FM Río 96.9, en el programa Extra Primera Hora, el especialista explicó que hoy no existe una postura única dentro del sector.
“Al sector tenés que dividirlo en dos. Hay una parte mínima que sigue confiando en las políticas macroeconómicas del gobierno de Javier Milei, y hay otro sector que la está pasando mal, que es el pequeño y mediano productor”, señaló.
Según Echepare, esta diferencia de realidades genera tensiones cada vez que aparecen posicionamientos políticos o declaraciones públicas vinculadas al campo.
El precio de la carne y el poder adquisitivo
Uno de los temas abordados fue el fuerte aumento del precio de la carne en Argentina, que en los últimos meses superó los 20 mil pesos por kilo en algunos cortes.
El especialista aclaró que la suba no responde a maniobras especulativas, sino a una tendencia internacional.
“No es una suba especulativa. La carne está viviendo un proceso a nivel mundial. En realidad en Argentina la carne siempre fue barata comparada con lo que se paga en el mundo”, explicó.
Sin embargo, remarcó que el verdadero problema en el país no es tanto el precio del producto, sino el deterioro del poder adquisitivo de la población.
“El problema no es el precio de la carne, sino el nivel de ingreso de los argentinos. En muchos países del mundo la carne vale 50% más o incluso el doble que en Argentina”, afirmó.
Además, señaló que la creciente demanda internacional también influye en el mercado interno, especialmente por el rol de China como comprador.
“China ya no solo compra carne de menor calidad, sino que está demandando cortes mejores porque su población tiene más ingresos”, indicó.
Ganadería y desafíos productivos
Echepare consideró que dentro del agro argentino la ganadería es actualmente uno de los sectores que atraviesa una mejor situación relativa.
Aun así, advirtió que el país enfrenta problemas estructurales de productividad que limitan el crecimiento de la actividad.
“La Argentina tiene un problema de eficiencia productiva. El nivel de reproducción del rodeo está alrededor del 65%, cuando debería superar el 90% para hablar de una producción mucho más fuerte”, explicó.
También señaló que aumentar la producción no es sencillo, ya que implica inversiones importantes y cambios en el uso de la tierra.
“Pasar campos agrícolas a ganaderos lleva tiempo y requiere inversiones importantes, y no necesariamente es el momento más adecuado para hacerlo”, agregó.
El impacto de la guerra en Medio Oriente
Consultado sobre las posibles consecuencias de la crisis en Medio Oriente para el sector agropecuario, Echepare sostuvo que, en contextos internacionales de conflicto, los países productores de alimentos suelen verse favorecidos por la suba de precios.
Sin embargo, advirtió que también existen riesgos para Argentina.
“El problema es el aumento de los costos, especialmente del combustible. Hoy el gasoil en Argentina está cerca de los valores internacionales y se viene la época de cosecha, donde el consumo es muy alto”, explicó.
Además, recordó que el país depende de importaciones de fertilizantes, lo que podría generar dificultades si el conflicto se prolonga.
“Estamos en una zona del mundo por donde pasa gran parte del petróleo, de los fertilizantes y del comercio de granos. Si el conflicto se extiende, puede afectar seriamente los costos de producción”, advirtió.
En ese sentido, mencionó el caso del trigo como ejemplo de las dificultades que enfrenta el sector.
“Argentina tuvo una cosecha récord de 28 millones de toneladas, pero para vender en el mercado internacional termina bajando el precio. Hoy se está vendiendo a unos 205 dólares cuando en el mundo vale cerca de 250”, señaló.
Para el analista, si a ese escenario se suman mayores costos y un tipo de cambio que no acompaña, el resultado puede ser complejo para el sector.
“Si combinás precios internacionales presionados, aumento de costos y un tipo de cambio reprimido, tenés un cóctel preocupante”, concluyó.
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