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El agua no da tregua: más de 60 familias evacuadas y una crisis que se expande en Santiago del Estero

El desborde del río Dulce arrasó viviendas, animales y medios de vida en zonas rurales. Con lluvias persistentes y alerta meteorológica, crece la preocupación por una emergencia que ya afecta a varias provincias.

La emergencia hídrica en Santiago del Estero se agrava con el paso de las horas: el avance del río Dulce dejó a más de 60 familias sin hogar en el departamento Atamisqui y obligó a desplegar un amplio operativo de asistencia en toda la región.

El fenómeno se intensificó en los últimos días y provocó la evacuación urgente de comunidades enteras. Ante este escenario, el Gobierno provincial montó un centro de evacuados en la localidad de Juanillo, donde se concentra la atención a los damnificados.

Según el reporte oficial, equipos de Defensa Civil, junto a fuerzas provinciales y organismos locales, trabajan en los departamentos Atamisqui y Avellaneda, entregando alimentos, agua potable, colchones y elementos básicos. Además, se realiza un relevamiento casa por casa para dimensionar el impacto.

La situación es especialmente crítica en zonas como Los Toloza, donde el agua arrasó viviendas y campos. Allí, muchas familias lo perdieron todo, incluso su principal sustento: “Muchas de las familias dejaron atrás sus hogares completamente anegados y perdieron también sus animales, principal sustento de vida en la región”.

El drama se profundiza con la muerte de ganado y la imposibilidad de rescatar pertenencias, lo que deja a los afectados en una situación de extrema vulnerabilidad.

Los equipos de emergencia permanecen desplegados en puntos clave como Soconcho, Villa Atamisqui y parajes cercanos, mientras el Comité de Emergencia provincial, bajo directivas del gobernador Elías Suárez, refuerza la presencia en el territorio.

El foco está puesto en la contención de las familias, el monitoreo constante del nivel del agua y la continuidad de la asistencia mientras persista el riesgo. El centro de evacuados de Juanillo se transformó en el eje de la ayuda estatal, donde además de cubrir necesidades básicas, se brinda acompañamiento a las familias afectadas.

La crisis no responde solo a lluvias locales. El desborde del río Dulce es consecuencia de un sistema hídrico regional que involucra a Catamarca y Tucumán, donde las precipitaciones intensas incrementaron el caudal de ríos y diques.

Santiago del Estero declara “alerta roja” por la crecida del río Dulce |  Perfil

En Tucumán, por ejemplo, las inundaciones en zonas como La Madrid generaron un volumen de agua que desemboca en el embalse Río Hondo, obligando a liberar caudales que terminan impactando en Santiago del Estero. Este efecto en cadena también genera preocupación aguas abajo, ya que el río Dulce desemboca en la laguna Mar Chiquita (Córdoba), donde podría producirse una crecida con impacto ambiental y productivo.

Pronóstico complicado y alerta vigente

El panorama climático no trae alivio. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa tormentas y lluvias para los próximos días, con una alerta amarilla vigente en gran parte de la provincia.

Para el viernes se esperan temperaturas de hasta 32°C y probabilidades de precipitaciones de entre 40% y 70%, condiciones que se repetirán durante el sábado. Recién el domingo se prevé una leve mejora, con descenso térmico y menor probabilidad de lluvias.

Más allá de la emergencia inmediata, la situación deja en evidencia falencias históricas como la falta de planificación territorial, la infraestructura hídrica insuficiente y la ocupación de zonas inundables. A esto se suma el impacto del cambio climático, que intensifica las lluvias y vuelve más frecuentes estos eventos extremos.

En este contexto, la crisis en Santiago del Estero no es un hecho aislado, sino parte de un problema mayor que conecta provincias, sistemas hídricos y decisiones estructurales. Y mientras el agua sigue bajando, la incertidumbre crece.

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