
El histórico edificio que albergó durante décadas la sede central del Banco de Santa Fe en Rosario cambiará de manos. El Grupo Petersen, concesionario de la entidad financiera, desocupó por completo el inmueble ubicado en la esquina de peatonal San Martín y Santa Fe y próximamente regresará a la órbita del Estado provincial. Por ahora, el Gobierno de Maximiliano Pullaro no definió qué destino le dará a una de las construcciones emblemáticas del patrimonio público en el centro de la ciudad.
La entidad trasladó toda la operatoria que mantenía en esa sede a otras dependencias. Una parte funciona en la sucursal de peatonal Córdoba, ubicada a pocos metros, mientras que otra fue absorbida por el nuevo centro de negocios que el banco inauguró este año en bulevar Oroño al 900.
“Del banco ya no quedó nada, toda la operación se trasladó a la vuelta sobre calle Córdoba y a la sede sobre Oroño, que abrió este año”, señalaron voceros de la entidad financiera. También confirmaron que todos los servicios que se prestaban en el edificio histórico ya funcionan en esas otras sucursales.
La desocupación marca el cierre de una etapa para un inmueble que, pese a haber quedado fuera de la transferencia al sector privado durante la privatización del banco en los años 90, continuó siendo utilizado por el Grupo Petersen. Hasta los primeros meses de este año, el Nuevo Banco de Santa Fe mantenía allí operatorias vinculadas con servicios a jubilados que cobran sus haberes a través del Banco Entre Ríos, también administrado por el holding de la familia Eskenazi.
Dos destinos posibles sobre la mesa
Aunque el banco ya dejó el edificio, todavía no hay una fecha confirmada para que la Provincia tome posesión efectiva del inmueble. Según pudo saber este medio, el Gobierno santafesino ya envió arquitectos para realizar un relevamiento y verificar el estado de la construcción, que ocupa aproximadamente un cuarto de manzana en pleno microcentro rosarino.
Entre las alternativas que se analizan aparece la posibilidad de trasladar allí la sede local de la Administración Provincial de Impuestos (API), actualmente ubicada en calle Tucumán, entre Dorrego e Italia. Otra opción que se encuentra bajo evaluación es instalar la nueva sede del Registro de la Propiedad.
Por el momento, ninguna de las dos posibilidades fue confirmada oficialmente. La decisión deberá contemplar las características de un edificio de grandes dimensiones, con valor histórico y una ubicación estratégica en uno de los principales corredores comerciales de Rosario.
Un edificio con más de 70 años de historia
La historia del inmueble está directamente ligada a la del Banco Provincial de Santa Fe, una institución que nació hace más de 150 años para acompañar el crecimiento económico de la región.
El 27 de mayo de 1874, el entonces gobernador Servando Bayo envió a la Legislatura un proyecto para crear una entidad financiera de capital mixto, público y privado, que tuviera su sede en Rosario. La iniciativa fue aprobada y el 1° de septiembre de ese año abrió sus puertas el Banco Provincial de Santa Fe.
“El Banco Provincial viene a cambiar la faz de este pueblo. Viene a dar impulso a todos los ramos de la riqueza pública”, expresó Bayo durante el acto inaugural.
Más de un siglo después, en el marco del proceso de privatizaciones de la década del 90, la entidad pasó al sector privado. El 26 de julio de 1996, la Legislatura provincial aprobó la Ley 11.387, que habilitó al Poder Ejecutivo a avanzar con la privatización. La operación se concretó el 1° de julio de 1998, cuando el Banco General de Negocios, conducido por los hermanos Carlos y José Rohm, tomó el control de la entidad.
Tras la crisis de 2001 y el posterior proceso de reestructuración, en 2003 se realizó una nueva licitación que tuvo como ganador al Grupo Petersen, que desde entonces quedó a cargo de la administración del banco. En 2019, durante la gestión de Miguel Lifschitz, se firmó una nueva concesión, con el holding como único oferente.
El edificio de San Martín y Santa Fe tiene también su propia historia arquitectónica. Las obras comenzaron en 1943 y la inauguración se realizó en diciembre de 1952. El proyecto y la dirección estuvieron a cargo del arquitecto Emilio Maisonave, mientras que la construcción fue ejecutada por la empresa Taiana, Pasquale y Cía.
Ahora, después de décadas de actividad bancaria, el inmueble volverá a manos del Estado provincial. La incógnita pasa por saber qué organismo ocupará sus instalaciones y qué función tendrá en la nueva etapa de un edificio que forma parte de la historia financiera de Rosario.
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