
El cumpleaños de Lionel Messi vuelve a convertirse cada año en una fecha especial para Rosario. La ciudad que vio nacer al capitán de la Selección argentina y campeón del mundo renueva su orgullo cada 24 de junio, especialmente en el barrio La Bajada, donde el futbolista pasó sus primeros años y dio sus primeros pasos con una pelota.
Las calles de la zona sur conservan las huellas de la infancia del rosarino. Ahí, entre amigos y partidos improvisados, Messi comenzó a construir la historia que años después lo llevaría a convertirse en uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. La casa familiar, la escuela y el club donde inició su recorrido forman parte de un circuito que cada año atrae a vecinos, curiosos y fanáticos.
En exclusivo con RedBoing, vecinos que vieron crecer a “Leo”— como muchos lo llaman— relataron cómo fue su vínculo con el 10 y el impacto que generó en sus vidas. “Leo andaba por la calle, en el portón de mi casa, jugando a la pelota. Siempre iba con la pelota abajo del pie” contó Silvana, con una camiseta de Argentina firmada por el mismo Messi, con la dedicatoria “Para Sil con cariño”.
“Yo mucho a Leo no lo conozco la verdad. Cuando llegué al barrio él estaba en los inicios de su carrera, pero sí tengo una foto de mi hija en brazos de él” contaba otra de las vecinas del capitán argentino. Hoy, con 22 años, aquella niña que estuvo a upa de Leo mira la foto con ternura y comenta que “no lo puede creer”.
“Para el barrio él es un sueño como lo es para la ciudad y para todo el país” detalló, y confesó que hoy en día cuando Messi está en la ciudad aparece una camioneta con vidrios polarizados que pasea por aquella Cortada que lo vio crecer.
La relación entre Messi y Rosario se mantiene intacta a pesar de la distancia. Aunque gran parte de su carrera se desarrolló en Europa y actualmente reside en Estados Unidos, el futbolista nunca dejó de expresar su vínculo con la ciudad. En numerosas oportunidades manifestó su deseo de regresar y destacó que Rosario continúa siendo su lugar en el mundo.
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En ese sentido, los residentes de La Bajada destacan que aquel niño que ellos conocieron sigue siendo el mismo, y que el jugador estrella sigue siendo muy querido “por cómo es él”, más allá de su talento.
“En esta foto está mi mamá, que lo adoró desde chiquito, y siempre le decía ‘Vení a sacarte una foto porque después cuando seas famoso…'” relataba otra vecina. “Mi mamá era la que más hablaba de él y que lo recordaba con los pelotazos en el portón y cuando las pelotas se pasaban para adentro” contó.
“Él vivía con la pelota, era un niño tan encantador que hasta esa molestia te causaba gracia, era una picardía” expresó con ternura. “Yo creo que el no tiene la consciencia de lo que es en el mundo, de toda esta admiración que le tienen por su gran esfuerzo, por todo lo que es él. Y yo sigo viendo a ese niño jugando, todo el tiempo jugando”.
El barrio, con sus murales, homenajes y recuerdos, se convirtió con el paso del tiempo en un símbolo del origen del capitán argentino. Las imágenes de Messi decoran paredes, comercios y clubes, mientras que su figura atraviesa generaciones y se integra a la identidad cotidiana de la ciudad.
En cada cumpleaños, Rosario vuelve a mirar hacia sus calles del sur y a recordar al niño que soñaba con jugar al fútbol. Más allá de los títulos, los récords y los reconocimientos internacionales, para muchos rosarinos Lionel Messi sigue siendo el chico del barrio que llevó el nombre de la ciudad a lo más alto del deporte mundial.
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