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El caso Nova: del laboratorio en un galpón a competir con multinacionales y exportar tecnología a China

Mauro Piva, CEO de Nova, repasó las decisiones que transformaron a la empresa fundada por su padre en Cañada de Gómez en una compañía biotecnológica con presencia en doce países y proyección internacional

Mauro Piva, CEO de la firma Nova

Nova lleva más de 40 años de historia en Cañada de Gómez y hoy atraviesa una etapa de fuerte expansión. La empresa, fundada por Carlo Piva junto a Carlos Mengarelli, desarrolla innovaciones para el agro y la industria alimenticia, exporta a doce países y acaba de concretar uno de sus mayores hitos: posicionarse en China no sólo como proveedor de productos, sino también de tecnología desarrollada en su planta santafesina.

Al frente de ese proceso está Mauro Piva, ingeniero agrónomo e hijo de uno de los fundadores, quien impulsó la diversificación de la compañía y una fuerte apuesta por la biotecnología. En la actualidad, Nova compite con las multinacionales más importantes del mundo en el desarrollo de enzimas para la industria láctea, mientras avanza con una nueva planta de biofertilizantes y un parque fotovoltaico para abastecer con energía renovable a su unidad biotecnológica.

El objetivo, reconoció Piva a Boing, es ambicioso: convertir a Nova en una empresa 100% biotecnológica. “Para nosotros fue un hito no sólo vender productos, sino también vender tecnología”, agregó el CEO al referirse a los acuerdos alcanzados con empresas chinas para posicionar su desarrollo biotecnológico en ese país.

Los primeros pasos dentro de Nova

Aunque creció viendo el desarrollo de la empresa familiar, Mauro Piva construyó su propio recorrido dentro de Nova. Ingeniero agrónomo de profesión, su primer desafío fue desarrollar comercialmente el mercado del NOA, recorriendo Salta, Jujuy y Catamarca para posicionar los productos de la compañía.

“Mi primer trabajo fue desarrollar esa zona comercial, pero como sucede en muchas empresas familiares hacía un poco de todo: producción, logística y comercialización”, recordó.

Aquellos primeros años coincidieron con una etapa de expansión. La empresa pasó de tener cuatro vendedores a doce y amplió el portafolio de productos con una estrategia que buscó ganar presencia en el mercado. Desde entonces, Nova mantuvo un crecimiento prácticamente ininterrumpido, con la excepción de 2023, cuando la sequía redujo la demanda del sector agropecuario.

De un hotel familiar a una empresa con presencia internacional

La historia de Nova, sin embargo, había comenzado mucho antes. Los padres de Mauro se instalaron en Cañada de Gómez para administrar un hotel, un ámbito que permitió a Carlo Piva conocer productores, empresarios y comerciantes de la región. De esos vínculos surgieron los primeros proyectos comerciales.

Primero abrió un pequeño negocio de maquinarias industriales. Después llegó la distribución de fitosanitarios y la prestación de servicios para el agro. El punto de inflexión se produjo cuando se asoció con el ingeniero químico Carlos Mengarelli para desarrollar productos propios.

En 1985 comenzaron a formular los primeros adyuvantes agrícolas en un pequeño galpón, con procesos manuales y una estructura muy básica. Con el paso de los años la empresa fue creciendo, se mudó a instalaciones más grandes y finalmente se instaló en el actual predio de ocho hectáreas sobre la ruta 9.

Entre los recuerdos familiares que más valora Mauro aparece uno que considera decisivo: fue su abuela quien realizó el primer aporte de capital que permitió ampliar el negocio en sus comienzos.

La apuesta por la biotecnología

Durante muchos años Nova estuvo asociada principalmente al desarrollo de soluciones para el agro. Sin embargo, en la última década la empresa inició un proceso de diversificación que hoy explica buena parte de su crecimiento.

Actualmente reúne tres grandes unidades de negocio: productos biológicos y químicos para el agro, desarrollos biotecnológicos para la industria alimenticia y soluciones para el combate de incendios forestales.

La transformación más importante ocurrió en el campo de la biotecnología. Allí la empresa produce enzimas destinadas a la industria láctea, entre ellas proteínas utilizadas para deslactosar leche y derivados, además de otras aplicaciones para la elaboración de quesos y distintos procesos industriales.

Para Piva, ese camino recién comienza.

“Hoy tenemos una empresa con una parte importante de procesos biotecnológicos, pero mi intención es convertir a Nova en una compañía cien por ciento biotecnológica”, afirmó.

En paralelo, la firma avanza con una nueva planta destinada a la producción de biofertilizantes, que se construye dentro del mismo predio industrial.

Cómo competir con las multinacionales

Si hay un negocio que resume la estrategia de innovación de Nova es el desarrollo de enzimas para la industria alimenticia. Desde Cañada de Gómez, la empresa exporta esa tecnología a más de doce países y recientemente sumó un mercado tan exigente como China.

Allí implementó un modelo diferente: además de vender productos, licenció tecnología desarrollada en Argentina mediante acuerdos con dos empresas locales. La experiencia ahora busca replicarse en otros mercados, como India y Rusia.

Piva explicó que el desafío no es menor: “El 85% del negocio mundial de las enzimas está concentrado en tres multinacionales. Nosotros competimos con ellas, pero muchas veces eso nos favorece porque podemos desarrollar soluciones muy específicas y a medida, algo que las grandes compañías no siempre hacen”.

Brasil representa actualmente el principal mercado para las enzimas destinadas al sector lácteo, mientras que en Argentina Nova abastece cerca del 20% de ese segmento.

Reinvertir para crecer

Buena parte de esa expansión, sostuvo Piva, fue posible gracias a una decisión que la empresa mantuvo desde sus comienzos: reinvertir la mayor parte de sus ganancias.

Según explicó, alrededor del 85% de las utilidades volvió sistemáticamente a investigación, desarrollo, equipamiento y nuevas plantas.

“Siempre reinvertimos, incluso en los peores momentos económicos. Nuestra mirada fue siempre de largo plazo”, aseguró.

En los últimos cinco años esa política se tradujo en dos inversiones de gran escala: una planta de enzimas que demandó 12 millones de dólares y otra destinada a fertilizantes biorgánicos por 15 millones de dólares.

Actualmente Nova opera en Argentina y Brasil, emplea a más de 325 personas y cerca del 20% de su plantel está integrado por profesionales vinculados a disciplinas científicas, entre ellos biotecnólogos, ingenieros químicos, industriales y agrónomos.

Una visión de largo plazo

La apuesta por el crecimiento también está atravesada por la sustentabilidad. Nova fue la primera empresa de Sudamérica en producir biotecnología utilizando energías renovables y actualmente desarrolla la tercera etapa (de un total de cinco) de un parque fotovoltaico destinado a abastecer su unidad biotecnológica.

Para Piva, el concepto va mucho más allá del cuidado ambiental. “Cuando hablamos de sustentabilidad pensamos en tres dimensiones: la ambiental, la social y la económica”.

Esa visión también se refleja en la Fundación Nova, que desde hace una década otorga becas universitarias, impulsa escuelas deportivas y acompaña distintas iniciativas sociales en Cañada de Gómez.

Mientras la empresa termina de poner en marcha una nueva planta de biofertilizantes, amplía su capacidad biotecnológica y consolida acuerdos internacionales, Piva sostiene que el desafío recién empieza. El objetivo es que Nova deje de ser reconocida únicamente por sus desarrollos para el agro y se consolide como una empresa biotecnológica con tecnología argentina capaz de competir en los principales mercados del mundo.

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