
Luego de los incidentes de la semana pasada entre hinchas de Independiente y de Universidad de Chile en el estadio Libertadores de América, el presidente de la institución de Avellaneda, Néstor Grindetti, aseguró este miércoles que el club que lidera “no fue responsable de los hechos, sino víctima de ataques violentos, premeditados e intencionados por parte de un grupo de delincuentes“.
En conferencia de prensa, el dirigente detalló el descargo presentado ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) con “archivos adjuntos, alegatos y pruebas sobre todo lo sucedido el 20 de agosto” que, según él, demuestran que los enfrentamientos fueron iniciados por los simpatizantes del combinado trasandino.
“No permitiremos que se confunda a la opinión pública y que quienes no estuvieron en la cancha se lleven una impresión distinta sobre lo que realmente pasó”, subrayó y agregó que “el partido se canceló exclusivamente por la violencia de la parcialidad visitante”.
En este sentido, Grindetti señaló que “así lo demuestran los informes del árbitro, del delegado de Conmebol y de las fuerzas de seguridad” y aclaró que la institución que encabeza “no puede sustituir ni las funciones ni las decisiones que corresponden exclusivamente a las fuerzas de seguridad“.
Asimismo, destacó que, para el cruce de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana -de la que busca evitar una descalificación- “Independiente implementó todas las medidas de seguridad exigidas por la normativa de Conmebol”.
“Dada la masiva concurrencia visitante y los antecedentes recientes de incidentes protagonizados por esa parcialidad en torneos internacionales, el partido fue clasificado como de alto riesgo“, advirtió el presidente del “Rojo” e insistió en que “los hechos de violencia comenzaron antes del inicio” del encuentro.
Al respecto, el también exintendente del partido bonaerense de Lanús consideró que el público de la U de Chile desarrolló “una acción organizada y deliberada“, en la que sus integrantes “destruyeron las cámaras de seguridad para evitar ser identificados, provocaron un foco de incendio y vandalizaron sanitarios, butacas y estructuras de hormigón con el único fin de utilizarlos como proyectiles“.
“Durante más de cuatro horas arrojaron objetos de manera ininterrumpida contra los hinchas locales en la tribuna Pavoni Baja y la Garganta 1″, denunció antes de mencionar que “el ingreso de bombas de estruendo y armas blancas” demuestra que “no se trató de desmanes improvisados, sino de un plan de violencia premeditado destinado a generar caos y forzar la suspensión del partido”.
En cuanto a los simpatizantes de Independiente que respondieron a las agresiones, sostuvo que se trató de “un grupo de delincuentes disfrazados de hinchas” y remarcó: “Los condenamos enérgicamente y vamos a exigir que esas personas nunca más pisen una cancha de fútbol“.
En contraposición, opinó que el accionar de Universidad de Chile “es cómplice y vergonzoso” ya que “en lugar de repudiar lo que hicieron sus hinchas, eligieron encubrirlos y culpar a otros”, a la vez que reiteró: “Todos saben que la agresión comenzó con su parcialidad, la misma que ya viene sembrando violencia en los últimos partidos”.
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