
La búsqueda de Sofía Devries en las gélidas aguas de Puerto Madryn sumó en las últimas horas el testimonio directo de quien compartía con ella la experiencia submarina. Leo, su novio, estaba a pocos metros cuando ocurrió el incidente el lunes pasado. A través de sus redes sociales, el joven volcó su angustia: “Tuvimos un accidente bajo el agua y no la encontramos desde ayer. ¡Quiero encontrarla!”, escribió en un posteo que rápidamente se hizo viral este miércoles 18 de febrero.
La pareja se había trasladado a la ciudad chubutense para certificar un curso de buceo con la empresa Freediving Patagonia. La excursión contaba con seis personas a bordo y el objetivo era realizar prácticas en el área del Parque Submarino “HU SHUN YU 809”. Sin embargo, al momento de emerger, solo tres de los cuatro buceadores que estaban en el agua regresaron a la superficie. Desde ese instante, la vida de Leo se convirtió en una pesadilla de esperas y reclamos.
A pesar de que la Prefectura Naval Argentina desplegó guardacostas, nadadores de rescate y personal de la Estación de Salvamento, el novio de la joven manifestó su disconformidad con los tiempos y las formas de la búsqueda coordinada por la fiscal María Angélica Carcano.
“Te amo para toda mi vida, tengo la esperanza de volverte a encontrar. Todavía te espero…”, publicó Leo, aunque luego cargó contra la fuerza de seguridad y la fiscalía por lo que considera una respuesta insuficiente ante la emergencia.
Por el contrario, el joven destacó el acompañamiento de la escuela de buceo: “Fueron súper amigos conmigo, no me dejaron solo en ningún momento. Ellos también siguen buscando”.
En la vereda opuesta a la esperanza de la familia, las autoridades técnicas mantienen una postura rígida basada en las condiciones del Mar Argentino. Adrián Wagner, jefe de Salvamento y Buceo de Prefectura, reiteró que a más de 24 horas del suceso y dadas las profundidades de entre 20 y 26 metros, “la posibilidad de encontrarla con vida es nula”.
El especialista explicó que, por protocolo de seguridad en el buceo deportivo, los participantes no están vinculados físicamente entre sí ni a la superficie para evitar riesgos mayores de enredo. Esta falta de sujeción, sumada a las corrientes del Golfo Nuevo, habría dificultado la localización inmediata de Sofía tras el “accidente” mencionado por su pareja.
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