
La moneda estadounidense enfrenta presiones derivadas del aumento del déficit fiscal norteamericano, los conflictos geopolíticos, las tensiones comerciales y una acelerada diversificación de reservas hacia el oro y otros activos. A esto se suma la última decisión de la Reserva Federal (Fed) de mantener sin cambios las tasas de interés, aunque con la expectativa de recortes a lo largo del año, lo que sostiene la presión vendedora sobre el billete verde.
Cuando el dólar pierde fuerza, suele disminuir la aversión al riesgo a nivel global, un contexto que funciona como impulso para los mercados emergentes. En ese marco, las monedas de América Latina se apreciaron hasta 5,2% en lo que va de enero, fenómeno que también favoreció al peso argentino.
Este escenario genera dos efectos relevantes: por un lado, se reduce la dolarización de activos; por otro, suele coincidir con mejores precios de los commodities, lo que incentiva la liquidación de exportaciones y amplía la oferta de divisas.
Cómo se mueven las monedas de la región
Brasil: el real avanzó 0,3% en la última jornada hasta 5,2095 por dólar y acumula una apreciación cercana al 5,3% en enero. Durante 2025, la moneda brasileña cerró con una suba anual del 11,2%, el mayor avance en una década.
Chile: el peso chileno subió 1,29% hasta 852,80 por dólar, impulsado por un fuerte repunte del precio del cobre, principal exportación del país, que trepó cerca de 10% en la Bolsa de Metales de Londres. En enero gana 4,3% y en 2025 el dólar cayó 9,6% frente a la moneda chilena.
México: el peso mexicano se apreció 0,36% hasta 17,1234 por dólar. En enero sube 4,4% y durante 2025 mostró un desempeño destacado, con una apreciación del 15,6%.
Colombia: el peso colombiano avanzó 0,71% hasta 3.646 por dólar. En lo que va de enero gana 3,4% y en 2025 se apreció 16,8%.
Perú: el sol peruano cerró estable en 3,3438 por dólar. En enero acumula una suba de 0,6% y durante 2025 se apreció 12%.
La debilidad del dólar, combinada con mejores términos de intercambio para la región, abre un escenario más favorable para las economías latinoamericanas, al menos en el corto plazo.
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