
El dólar oficial mayorista volvió a bajar en febrero y llevó al tipo de cambio real a su nivel más bajo en más de siete meses. La caída se dio en medio de un contexto de abundante oferta de divisas, tasas en pesos elevadas y un escenario internacional favorable para los mercados emergentes. El dato reavivó el debate sobre si el actual precio del dólar responde a una mejora de productividad o si es resultado de factores coyunturales y de la decisión del Gobierno de sostener la calma cambiaria.
Según datos del Banco Central de la República Argentina, el valor real del dólar —que compara la moneda local con la de los principales socios comerciales ajustando por inflación— tocó su punto más bajo desde el 1° de julio. En lo que va de febrero, el tipo de cambio oficial acumuló una baja de $47,50 (-3,3%), perforando el umbral de los $1.400, algo que no ocurría desde noviembre.
Qué pasó con el dólar y por qué baja
La caída del dólar se explica por una combinación de factores. Por un lado, el boom de Obligaciones Negociables (ON) y deuda provincial colocada en el exterior generó un flujo atípico de divisas para esta época del año. A esto se suma la liquidación de exportaciones de trigo y cebada, y la expectativa de una fuerte entrada de dólares con la próxima cosecha gruesa de soja y maíz.
En paralelo, las tasas en pesos siguen ofreciendo rendimientos efectivos cercanos al 40% anual, lo que impulsa estrategias de carry trade: inversores que venden dólares, se posicionan en instrumentos en moneda local y aprovechan la estabilidad cambiaria. El resultado es una oferta de divisas que supera a la demanda y presiona el tipo de cambio a la baja.
El contexto global también juega a favor. El Dollar Index cae 1% en lo que va del año y 9% en la comparación interanual, mientras el dólar pierde terreno frente al yuan chino y el real brasileño. Si los principales socios comerciales aprecian sus monedas, Argentina puede seguir ese sendero sin perder competitividad externa.

Las 4 claves para entender por qué se mantiene la “pax” cambiaria
1. Ingreso de dólares
El mercado registra un flujo atípico de divisas para el comienzo del año. La colocación de Obligaciones Negociables (ON) y deuda provincial en el exterior generó ingresos significativos. A esto se suma la liquidación de exportaciones de trigo y cebada. Este escenario permitió que el Banco Central comprara dólares en el mercado sin alterar la cotización.
2. Apuestas de “carry trade”
Las tasas en pesos, con rendimientos efectivos cercanos al 40% anual, incentivan a los inversores a vender dólares y posicionarse en instrumentos en moneda local. Esta estrategia reduce la demanda de divisas y amplía la oferta, presionando el tipo de cambio a la baja.
3. Bajas expectativas de devaluación
La proximidad de la cosecha gruesa de soja y maíz anticipa un segundo trimestre con elevada liquidación de exportaciones. Además, la soja acumula una suba del 8% en lo que va del año, lo que proyecta mayor ingreso de divisas. Este panorama alimenta la percepción de que el dólar podría mantenerse estable en los próximos meses.
4. Debilidad global del dólar
El contexto internacional también influye. El Dollar Index cae 1% en 2026 y 9% en la comparación interanual. El dólar pierde terreno frente al yuan chino y el real brasileño, lo que permite que Argentina acompañe esa tendencia sin perder competitividad frente a sus principales socios comerciales.

El debate: ¿apreciación saludable o atraso cambiario?
En términos históricos, el actual nivel de apreciación del peso es de los más bajos de la posconvertibilidad. Solo se registraron períodos prolongados con valores similares entre 2015 y 2017, y entre junio de 2024 y junio de 2025, siempre a precios constantes.
Sin embargo, las dudas aparecen hacia adelante. La actividad económica no muestra una recuperación sostenida, el empleo continúa en retroceso y las inversiones se concentran en pocos sectores. En ese marco, el exministro de Economía Domingo Cavallo advirtió que la actual calma cambiaria sostenida por tasas altas “esconde tras de sí un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno”. Además, volvió a insistir en la necesidad de acumular reservas y avanzar hacia la eliminación total del cepo para reducir distorsiones.
¿Conviene comprar dólares o apostar al pesos?
El escenario actual reabrió la discusión entre dolarizar carteras o aprovechar las tasas en pesos. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, en los próximos 12 meses tanto el tipo de cambio oficial como la inflación subirían apenas por encima del 20%.
Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, la estrategia depende del objetivo del inversor: “Si la meta es estar dolarizado porque en el futuro tenés una deuda en dólares o planeás comprar un bien valuado en dólares, lo más conveniente es mantener la cartera dolarizada”. Y agregó: “En cambio, si el inversor va a necesitar pesos en el corto o mediano plazo, hoy resulta más atractivo posicionarse en Lecaps, que están rindiendo en promedio cerca del 35% de TNA, según el plazo elegido”.
No obstante, los especialistas advierten que el carry trade conlleva riesgos: un eventual ajuste cambiario —ya sea por decisión oficial o por un shock externo— podría revertir rápidamente la ecuación.
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