
Cecilia sufre por la llegada de las drogas para el tratamiento de su hermana, una mujer de 50 años que tiene un niño de 9 y fue diagnosticada con un cáncer terminal. Su tratamiento consta de tres días consecutivos recibiendo una droga que detiene el avance de la patología cada 21 días. Sin embargo, hace cuatro semanas que el medicamento no arriba al Hospital Centenario, lo que provoca un fuerte decaimiento en su estado de salud.
En diálogo con Gabriel Pennise, comentó que debe llamar todos los lunes y miércoles al centro de salud para averiguar si su hermana podrá realizarse el proceso. En ese marco, reveló que el mismo ya se vio alterado por las medidas de fuerza lanzadas por los trabajadores el último mes.
“Venimos con cuatro semanas de retraso. Hay personas que no pueden disponer de una obra social y utilizan los hospitales públicos. El cáncer es una enfermedad que avanza más rápido que las agujas del reloj”, dijo con dolor. Y añadió: “El médico que la atiende no le dio posibilidades de vida, pero con este tratamiento frenábamos la metástasis y le dábamos calidad de vida en el plazo que le quedaba”. No obstante, las drogas no arriban al nosocomio ni se conoce cuándo lo harán.
“Se debe llamar todas las mañana al Hospital Centenario. La atención es maravillosa, lo que sucede es que ellos tampoco saben cuándo llegan los medicamentos. No hay manera de que esto se sepa. Todos tienen una versión distinta, y lo único que sabemos es que una persona enferma se cae más rápido de lo que se levanta”, afirmó.

Cecilia destacó en Antes de Todo que su denuncia no la realiza “solo por mi hermana, la hago por todas las personas que lo están pasando”. “Son muchísimos los que están en este lugar. Cuando uno va se encuentra una situación muy triste. Los chicos que trabajan lo hacen con mucho amor, pero ellos tampoco saben cuándo llegan los medicamentos”, concluyó.
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