
Tras más de ocho décadas de actividad, la histórica fabricante de neumáticos Fate anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operaciones y la clausura de su planta industrial ubicada en la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.
La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, informó que procederá al despido de la totalidad de sus 920 trabajadores. En un breve comunicado, justificó la decisión al señalar que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”.

Fate es dirigida por Javier Madanes Quintanilla, quien además es titular de Aluar Aluminio Argentino. De acuerdo con el ranking 2024 de Forbes, Madanes Quintanilla posee un patrimonio personal estimado en US$1.500 millones, lo que lo ubica entre los empresarios más ricos del país, mientras que el patrimonio familiar asciende a unos US$590 millones.
La planta principal de Aluar se encuentra en Puerto Madryn y cuenta, desde su origen, con el abastecimiento energético de la represa hidroeléctrica Futaleufú, además de las sociedades de transmisión eléctrica Trelpa y Transpa. La compañía produce más de 500.000 toneladas de aluminio por año.
En ese marco, Madanes Quintanilla controla el monopolio de la producción primaria de aluminio en la Argentina, un insumo clave para industrias estratégicas como la aeronáutica, la automotriz, el transporte ferroviario, la construcción naval, el embalaje de alimentos y bebidas, y la fabricación de aberturas y bienes de consumo.
El grupo empresario fue históricamente beneficiado por subsidios estatales y créditos vinculados a las políticas de industrialización sustitutiva, consolidándose como uno de los conglomerados industriales más relevantes del país. No obstante, su nombre también apareció en la investigación internacional conocida como los Panamá Papers, llevada adelante por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que reveló la existencia de sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá, con presuntas conexiones a cuentas bancarias en Suiza.
El cierre de Fate marca el final de una etapa emblemática de la industria nacional y deja un fuerte impacto en el entramado productivo y laboral del norte bonaerense.
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