
La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino llegó a su final. La Justicia argentina decretó la quiebra de la empresa y ordenó la liquidación total de sus bienes tras el fracaso de los intentos de rescate y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.
La decisión fue tomada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, luego de que la compañía no lograra reunir las mayorías necesarias para aprobar un plan de pago dentro del concurso preventivo iniciado en noviembre de 2021.
El fallo marca el cese inmediato de las actividades y el inicio del proceso de venta de activos para intentar cubrir las deudas acumuladas.
El magistrado argumentó que ya no existen condiciones para sostener el proceso de concurso preventivo, luego de que fracasara la última instancia prevista en la Ley de Concursos y Quiebras para salvar a la compañía. “No existen condiciones para mantener el concurso preventivo de la empresa”, sostuvo el juez en la resolución.
La caída definitiva llegó luego de que no aparecieran inversores interesados en rescatar la firma durante la etapa de cramdown, el mecanismo que permite que terceros tomen el control de una empresa en crisis para evitar su cierre.
En ese contexto, la Justicia dispuso que la compañía pierda el control sobre su patrimonio, que quedará ahora en manos de una sindicatura judicial encargada de inventariar y liquidar los bienes.
Qué pasará con los bienes de Garbarino
El proceso de quiebra implica que todos los activos de la empresa serán analizados y eventualmente rematados para generar fondos que permitan pagar a los acreedores.
Entre los bienes que podrían despertar interés en el mercado se encuentran las marcas Garbarino y Compumundo, que todavía conservan un alto nivel de reconocimiento comercial y podrían ser adquiridas por inversores interesados en relanzarlas bajo nuevos modelos de negocio o plataformas digitales.

También forman parte del proceso las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que durante años fueron clave para el ensamblado de electrodomésticos, aunque actualmente se encuentran paralizadas.
Además, el proceso judicial alcanzará a otras unidades del antiguo holding, como la financiera Fiden y la empresa Garbarino Viajes, cuya quiebra ya había sido decretada anteriormente.
La quiebra se concretó luego de que la última oportunidad de rescate empresarial no prosperara. Durante el proceso de cramdown, la firma Vlinder se había registrado para evaluar la compra de la empresa y presentar un plan de reestructuración de deudas.
Sin embargo, el plazo otorgado por el tribunal venció sin que se presentara una propuesta concreta, lo que terminó sellando el destino de la compañía.
La situación también arrastró a Compumundo, la cadena tecnológica del grupo, que ya venía acumulando intentos fallidos de venta. Uno de ellos ocurrió en 2021, cuando se intentó subastar el 51% de la empresa con un precio base de 58 millones de pesos, pero no se presentó ningún oferente.
El colapso de Garbarino cierra la historia de una empresa que durante décadas fue uno de los símbolos del consumo en Argentina.
Fundada en 1951, la compañía llegó a tener más de 200 sucursales en todo el país y alrededor de 4.500 empleados, aunque en algunos momentos de su expansión superó los 300 locales y más de 5.000 trabajadores.

Hoy, antes del fallo definitivo, apenas quedaban tres puntos de venta activos y unos 18 empleados.
Entre los locales que seguían abiertos figuraban:
- la sucursal histórica de calle Uruguay 552,
- el local de Avenida Cabildo 2025 en Belgrano,
- y el outlet de Potosí 4138 en Almagro.
Ahora, la sindicatura judicial deberá inspeccionar esos establecimientos, realizar un inventario y proceder a su liquidación si corresponde.
Qué pasará con los dueños y directivos
El fallo también incluye restricciones para los directivos de la empresa.
El juez dispuso la inhabilitación para ejercer el comercio del presidente Carlos Rosales, la vicepresidenta María Marta Facio y el director Gabriel Rosales, quienes tampoco podrán salir del país hasta octubre de 2026, cuando la sindicatura presente su informe final.
Rosales había adquirido el paquete mayoritario de Garbarino en junio de 2020, pero no logró revertir la profunda crisis financiera que atravesaba la compañía, agravada por la pandemia de COVID-19.
Uno de los episodios más críticos ocurrió en noviembre de 2021, cuando la empresa envió 1.800 telegramas de despido tras meses con locales cerrados y salarios impagos.
La situación generó un fuerte conflicto laboral que derivó en la intervención del Ministerio de Trabajo, que dictó conciliación obligatoria por 15 días ante el reclamo de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios. Ese episodio marcó el inicio del tramo final de la crisis.
Acreedores y próximos pasos del proceso
Con la quiebra ya decretada, el juez abrió la convocatoria para que los acreedores verifiquen sus créditos. Bancos, proveedores, empleados y ex trabajadores podrán presentar sus reclamos hasta el 24 de junio de 2026, mientras que la sindicatura tendrá entre agosto y octubre para elaborar un informe con el pasivo total de la empresa.
Mientras tanto, la Justicia ordenó cerrar las cuentas abiertas en el banco BBVA durante el concurso preventivo y transferir cualquier saldo al expediente judicial. También se dispuso notificar a registros de propiedades, automotores y marcas para detectar posibles activos vinculados a la compañía.
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