
El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó una fuerte advertencia sobre las consecuencias de la guerra en Medio Oriente: el conflicto podría acelerar la inflación global, frenar el crecimiento económico y agravar la crisis alimentaria en distintas regiones del mundo.
La directora del organismo, Kristalina Georgieva, señaló que la guerra está generando una crisis de oferta a escala global, impulsada por el encarecimiento de la energía, la interrupción de cadenas de suministro y el deterioro de las condiciones financieras.
Uno de los puntos más críticos es el impacto en la seguridad alimentaria. Según el FMI, la crisis ya sumó otros 45 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, elevando el total global a más de 360 millones.
El conflicto también está golpeando de lleno a los mercados energéticos. La tensión en zonas clave como el estrecho de Ormuz encareció el petróleo y el gas, lo que se traduce directamente en aumentos de precios a nivel mundial.
Además, el organismo advirtió que este escenario podría dejar cicatrices permanentes en la economía global, incluso si se alcanza un acuerdo de paz, debido a la pérdida de confianza, la destrucción de infraestructura y la volatilidad de los mercados.
En este contexto, el FMI anticipa una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento para 2026 y alerta que los países más vulnerables serán los más afectados, especialmente aquellos dependientes de importaciones de energía y alimentos.
De esta manera, la guerra en Irán no solo redefine el escenario geopolítico, sino que también amenaza con profundizar los problemas económicos globales, en un momento en el que el mundo aún intenta recuperarse de crisis recientes.
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