
A pocos días del inicio formal de las reuniones de Primavera del International Monetary Fund, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, lanzó una fuerte advertencia sobre el impacto que la guerra en Medio Oriente tendrá sobre la economía global.
La titular del Fondo anticipó que el organismo espera que los países miembros requieran préstamos por entre US$20.000 y US$50.000 millones como consecuencia directa del conflicto y sus efectos sobre la energía, la inflación y las cadenas de suministro.
“Dadas las incertidumbres, nuestro informe sobre las perspectivas de la economía mundial incluirá una serie de escenarios”, sostuvo Georgieva, al señalar que el documento contemplará desde una normalización relativamente rápida hasta una situación prolongada con precios del petróleo y del gas mucho más altos durante más tiempo.
La ejecutiva reconoció que, de no haberse desatado esta crisis geopolítica, el FMI incluso evaluaba una mejora en la proyección de crecimiento global.
“Ahora, incluso nuestro escenario más optimista contempla una revisión a la baja del crecimiento”, afirmó.
Entre las razones, mencionó daños en infraestructura, interrupciones en el suministro, pérdida de confianza y efectos de segunda ronda sobre precios y actividad económica.
En relación con la energía, Georgieva explicó que el impacto es global, ya que aunque la mayoría de los países son importadores netos de petróleo, incluso los exportadores también están sintiendo las consecuencias por la escalada del crudo y la inestabilidad financiera.
Además, el FMI prevé un mayor requerimiento de asistencia de corto plazo para equilibrar balanzas de pago nacionales, especialmente si persisten las tensiones en la región.
En cuanto a las recomendaciones, el organismo pidió a los gobiernos evitar medidas unilaterales, como controles de precios o restricciones a exportaciones.
“Hago un llamamiento a todos los países para que rechacen medidas que puedan agravar la situación global: no echen leña al fuego”, sostuvo la funcionaria.
También sugirió apoyo fiscal focalizado para los sectores más vulnerables y dejó abierta la posibilidad de subas en las tasas de interés por parte de los bancos centrales si la inflación amenaza con desanclarse.
El mensaje del Fondo llega en un contexto de fuerte incertidumbre internacional y con los mercados atentos a la evolución del conflicto y al impacto que pueda tener sobre el precio del petróleo y la actividad mundial.
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