
Los incendios forestales que golpean a la Patagonia, y en especial a la provincia de Chubut, atraviesan uno de sus momentos más críticos. Con más de 45 mil hectáreas arrasadas, temperaturas superiores a los 30 grados, viento constante y una sequía histórica, el fuego continúa avanzando sin control sobre áreas rurales, zonas productivas y sectores del Parque Nacional Los Alerces. En paralelo, el Gobierno nacional anunció un masivo envío de fondos para reforzar el combate de las llamas, en medio de un fuerte reclamo político por la declaración de la Emergencia Ígnea.
El escenario es complejo desde hace semanas. Durante todo enero, Chubut permaneció bajo fuego con dos focos principales: uno de origen provincial y otro que se inició el 9 de diciembre y se reactivó tras haber sido contenido. Aunque a comienzos de esta semana se registró una breve tregua climática con lluvias aisladas, los escasos milímetros caídos resultaron insuficientes para frenar la voracidad de las llamas.
“Termina enero y estuvimos todo el mes bajo fuego”, expresó Luciana Estevez, pobladora de una de las zonas afectadas, quien logró resguardar su vivienda pero perdió gran parte de sus animales. El testimonio refleja la magnitud del desastre que atraviesan cientos de familias en la cordillera chubutense.
Desde el Servicio Provincial de Incendios de Chubut fueron contundentes respecto al panorama inmediato: “Si no llueve pronto, difícilmente podamos detener los incendios”. A esto se suma que este miércoles los medios aéreos no pudieron operar con normalidad debido a la baja visibilidad y las condiciones adversas.
Más de 500 brigadistas trabajan día y noche en distintos frentes con un objetivo claro: proteger viviendas, espacios productivos y ganado en pie. En localidades como Cholila, El Hoyo y Epuyén, el fuego se mantiene peligrosamente cerca de zonas habitadas y establecimientos clave. En Cholila, la Fundación Cruzada Patagónica lanzó una campaña urgente para proteger su escuela agrotécnica, mientras docentes y directivos realizan tareas preventivas como el humedecimiento del perímetro y la asistencia a otras instituciones educativas en riesgo.
Las condiciones estructurales del territorio agravan el escenario. La región registra índices históricos de sequía, producto de lluvias escasas y la ausencia de nevadas durante el invierno. “La tierra es un polvorín, cuando algo arde es casi imposible detenerlo”, explican especialistas. A esto se suma la presencia de forestaciones con pinos exóticos, cuyas piñas actúan como aceleradores del fuego, aumentando la severidad de los incendios y facilitando su propagación.

Mientras el fuego avanza, comenzaron las tareas de reconstrucción. El secretario de Infraestructura, Energía y Planificación de Chubut, Hernán Tórtola, confirmó que la provincia inició la recuperación del sistema energético afectado. “Comenzamos la reconstrucción del sistema energético que fue arrasado por las llamas para restablecer los tendidos y el servicio”, señaló.
En ese marco, el gobernador Ignacio Torres anunció la construcción de 73 viviendas para familias damnificadas en El Hoyo, Epuyén y Cholila, con una inversión provincial superior a los $3.500 millones.
Fondos nacionales y presión política
La gravedad de los incendios colocó al tema en el centro de la agenda nacional. Tras el reclamo conjunto de los gobernadores patagónicos, el Gobierno nacional avanzó con una fuerte inyección de recursos. En la madrugada de este jueves se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 91/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional, que dispone la transferencia de más de $100.000 millones para fortalecer el sistema de Bomberos Voluntarios en todo el país.
Según la normativa, 1.062 asociaciones de bomberos recibirán cerca de $95 millones cada una para equipamiento, vestimenta y materiales de combate. Además, las federaciones provinciales accederán a fondos específicos para funcionamiento y capacitación, en el marco de la Ley Nacional N° 25.054.
En el marco de los incendios que afectan a gran parte de la Patagonia, el Gobierno nacional dispuso una inversión superior a los $129.000 millones para fortalecer el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios. La medida fue oficializada mediante la Resolución 91/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional, firmada por la ministra Alejandra Monteoliva, y apunta a reforzar la capacidad operativa del sistema federal de respuesta ante emergencias.
Según se informó, el financiamiento contempla la asignación de $100.810.319.998,50 destinados a 1.062 asociaciones de bomberos voluntarios de primer grado en todo el país. Estos fondos estarán orientados a la adquisición de equipamiento operativo, materiales, elementos de protección personal, vestuario técnico e insumos esenciales para el combate del fuego, además del mantenimiento y conservación de los recursos ya existentes.
La resolución también prevé la transferencia de $7.754.639.995,93 a entidades provinciales de segundo grado para gastos de funcionamiento institucional, representación y cumplimiento de obligaciones legales. A ese monto se suma una partida idéntica, destinada específicamente a programas de capacitación para bomberos voluntarios y directivos, con el objetivo de fortalecer la formación técnica y operativa del sistema.
Por otra parte, la Agencia Federal de Emergencias (AFE), a través de la Dirección Nacional de Bomberos Voluntarios, recibirá $2.584.880.009,64. Estos recursos estarán destinados a tareas de fiscalización, creación de centros regionales de control, adquisición de equipamiento, movilidad, traslados, formación de instructores, diseño de cursos y asistencia extraordinaria en situaciones de emergencia.
Finalmente, el Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina contará con dos asignaciones: $7.754.640.000 para el funcionamiento y desarrollo de la Academia Nacional de Capacitación, y otros $2.584.880.000 para gastos de funcionamiento institucional, representación y cumplimiento de la Ley Nacional N.º 25.054.
Comentarios