
En un contexto nacional marcado por la caída del empleo, Santa Fe logra amortiguar el impacto y se posiciona entre las áreas metropolitanas menos afectadas del país. Según destacó el gobernador Maximiliano Pullaro, el Gran Rosario y el Gran Santa Fe muestran mejores indicadores gracias a dos motores clave: la obra pública y la recuperación de la actividad económica.
Hoy, más de 40 mil familias viven de la inversión provincial en infraestructura, un factor decisivo para sostener el trabajo en la construcción. A eso se suma la reactivación de sectores como la gastronomía y la hotelería, impulsada por el regreso de eventos, turismo y mayor circulación en Rosario, debido a las mejoras en los índices de seguridad que se lograron en los últimos 2 años.
“¿Estamos bien? No. Pero estamos resistiendo”, señaló Pullaro, y remarcó que la Provincia aplica políticas contracíclicas para sostener la economía en un escenario complejo.
“Ayer en Gabinete el Secretario de Trabajo de la provincia -reafirmó el gobernador- mostraba en un informe cómo subió el desempleo en el país, pero cómo los cordones urbanos de Rosario y Santa Fe eran los menos afectados. ¿Y eso por qué pasa? Por la incidencia que tiene la construcción, con mucha participación de la obra pública. Pero además, al analizar Rosario, inciden la gastronomía y la hotelería. Aunque la plata no alcanza, la ciudad cambió: antes la gente tenía miedo de salir a la calle y los turistas habían dejado de venir. Ahora volvieron”.
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