
El Palacio de Hacienda despejó las dudas que sobrevolaban el mercado financiero en el inicio de este 2026. A través de un acuerdo estratégico con un consorcio de bancos internacionales, el Gobierno nacional aseguró los fondos para cumplir con el pago de capital e intereses de los bonos en moneda extranjera que vencen este viernes 9 de enero. La operación combina recursos propios, dólares adquiridos en el mercado y un préstamo directo al Tesoro por unos 1.600 millones de dólares.
La estrategia oficial incluyó el envío anticipado del aviso de pago a los tenedores de títulos con vencimiento en 2030, 2035, 2036, 2038, 2041 y 2046. Se trata de los instrumentos emitidos durante la reestructuración de deuda de 2020. Con este movimiento, la administración de Javier Milei busca enviar una señal de solvencia y previsibilidad a los inversores extranjeros, en un contexto de alta exigencia para las reservas del Banco Central.
Para llegar al monto total de 4.200 millones de dólares, el equipo económico recurrió a un crédito tipo “Repo” (préstamo garantizado con títulos). Si bien las entidades bancarias habían ofrecido un financiamiento potencial de hasta 7.000 millones, el Tesoro optó por tomar solo una parte para cubrir el bache financiero sin sobrecargar las cuentas públicas.
A esto se sumó el ingreso de 706 millones de dólares provenientes de la privatización de las hidroeléctricas del Comahue, una operación clave que se terminó de liquidar en las últimas horas. Entre estos fondos y los 1.970 millones con los que el Tesoro inició el año, el Ministerio de Economía logró blindar el compromiso del viernes sin comprometer excesivamente la liquidez del BCRA.
Un dato que trae alivio a los despachos oficiales es que unos 500 millones de dólares del total de la deuda están en poder de organismos del propio Estado, como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y el propio Banco Central. Al tratarse de un pago intra-sector público, esas divisas permanecerán dentro del sistema, lo que suaviza el impacto contable en las reservas brutas.
Desde el Gobierno aguardan que, una vez concretado el desembolso, una parte importante de los tenedores privados de deuda decida reinvertir sus dólares en nuevos instrumentos argentinos. La apuesta es que la confirmación del pago actúe como un incentivo para mantener el apetito por el riesgo argentino en un año que, según las proyecciones, seguirá siendo desafiante en materia de compromisos externos.
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