
Las empresas de América Latina enfrentan un escenario cada vez más complejo en materia de ciberseguridad. Según el ESET Security Report Latinoamérica 2026, el 70% de las organizaciones de la región fue blanco de ataques de phishing en los últimos doce meses, una modalidad que continúa siendo la principal herramienta utilizada por los ciberdelincuentes para robar información, acceder a sistemas internos y comprometer recursos económicos.
El estudio recopiló las respuestas de 1.563 especialistas pertenecientes a 962 compañías de diez países latinoamericanos y expuso que muchas organizaciones todavía mantienen una estrategia de defensa más enfocada en reaccionar ante incidentes que en prevenirlos.
La falta de prevención sigue siendo una debilidad
Si bien una gran parte de las empresas cuenta con herramientas básicas de protección, todavía existen importantes diferencias en materia de preparación.
El informe indica que el 85% utiliza firewalls y el 82% realiza copias de seguridad, pero apenas el 23% implementó plataformas de Threat Intelligence, sistemas diseñados para anticipar amenazas y detectar patrones de ataque antes de que provoquen daños.
Además, más de la mitad de las organizaciones encuestadas (52,7%) identificó intentos de vulneración, aunque un 15,4% no puede determinar si sufrió algún ataque. Incluso, una de cada cuatro compañías admite que podría haber sido víctima de incidentes que nunca logró detectar por falta de herramientas adecuadas.
El phishing sigue siendo la principal amenaza
El robo de identidad mediante correos, mensajes o sitios falsos continúa encabezando la lista de riesgos. El 73% de las empresas consultadas reportó intentos de phishing.
Los sectores más afectados fueron:
- Educación: 81,4%
- Manufactura: 81,1%
- Bancos y servicios financieros: 79,6%
Los atacantes aprovechan principalmente errores humanos para obtener contraseñas, instalar programas maliciosos o ingresar a redes corporativas.
En ese sentido, el informe advierte que el factor humano sigue siendo el punto más vulnerable: solo el 57% de las compañías utiliza autenticación multifactor, mientras que apenas el 36% cuenta con herramientas de prevención de fuga de información (DLP).
Entre trabajadores que no pertenecen al área técnica, la situación es aún más preocupante: solo el 52,2% utiliza autenticación multifactor y casi el 27% no aplica ningún mecanismo de seguridad en sus celulares corporativos.
La inteligencia artificial suma nuevos desafíos
La expansión de la inteligencia artificial también aparece como una preocupación central para las empresas.
El 56,3% de los encuestados considera que la IA permitirá desarrollar ataques más avanzados y automatizados, mientras que casi el 20% señala a los deepfakes como una de las amenazas emergentes más peligrosas.
Sin embargo, muchas compañías todavía no cuentan con reglas claras para controlar el uso de estas herramientas. El 39,2% no tiene políticas internas sobre inteligencia artificial, mientras que un porcentaje similar ya comenzó a establecer marcos de regulación.
Los especialistas advierten que la falta de control puede generar nuevos riesgos relacionados con la suplantación de identidad, la exposición de datos sensibles y la manipulación de información.
La capacitación, una pieza clave
El informe concluye que sumar tecnología no alcanza por sí solo para mejorar la seguridad digital. La protección efectiva requiere combinar herramientas, procesos internos y capacitación permanente.
Entre los principales desafíos pendientes aparecen la protección de dispositivos móviles, la gestión de vulnerabilidades y el fortalecimiento de la seguridad de las identidades digitales.
Los especialistas remarcan que la formación de los empleados debe ocupar un lugar central, ya que los usuarios continúan siendo el principal objetivo de los atacantes.
En un contexto donde las amenazas evolucionan con rapidez, las empresas latinoamericanas enfrentan el desafío de pasar de una estrategia reactiva a una postura preventiva, basada en el análisis constante y la anticipación de posibles ataques.
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