
En el marco de un encuentro nacional judicial con sede en Rosario, funcionarios de nueve provincias y representantes de la ONU recorrieron el obrador de “El Infierno”. Se trata del nuevo complejo penitenciario anexo a la cárcel de Piñero, un edificio pensado exclusivamente para cortar el contacto de los presos más peligrosos con las bandas que operan en las calles.
Los detalles del nuevo penal:
-
Ubicación: Unidad Penitenciaria Nº 8, en la localidad de Piñero.
-
Capacidad total: 1.152 plazas.
-
Distribución: Módulos divididos en pabellones de 48 detenidos cada uno.
-
Población objetivo: Internos de alto perfil criminal (líderes de bandas, narcos y sicarios).
-
Objetivo de la obra: Reforzar el aislamiento total y bloquear el margen para que se ordenen extorsiones o balaceras desde el encierro.
Aislamiento extremo
La recorrida por la construcción formó parte de la agenda de las Jornadas Nacionales e Internacionales de los Ministerios Públicos Fiscales. La obra apunta directamente a cambiar la infraestructura carcelaria para frenar la violencia urbana. A diferencia de las prisiones tradicionales, la arquitectura de este espacio elimina la libre circulación y restringe al máximo la interacción de los reclusos para anular las comunicaciones no autorizadas.

Los jefes de los fiscales de distritos como CABA y Río Negro analizaron los planos y el esquema de seguridad del lugar con la intención de replicar el modelo de contención en sus propios territorios, al notar que los niveles de restricción previstos no tienen antecedentes en otras unidades del país.

Agenda judicial en Rosario
Más allá de la visita al complejo, el congreso reúne durante estos días a fiscales locales con especialistas de Estados Unidos, Italia y Chile. El foco del debate está puesto en cruzar datos y actualizar las estrategias legales para frenar los delitos más urgentes de la región.

El temario de las mesas de trabajo esquiva la teoría pura y va a los problemas prácticos: cómo desarmar redes de microtráfico en los barrios, de qué manera rastrear el dinero de las organizaciones criminales, los nuevos formatos de cibercrimen y la persecución penal frente a la violencia urbana.
Comentarios