
El Mercosur y la Unión Europea formalizaron este 17 de enero un acuerdo de asociación estratégica y comercial que apunta a conformar una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, al integrar un mercado de unos 720 millones de consumidores. El entendimiento fue firmado en Paraguay, tras casi 26 años de negociaciones, y busca profundizar el intercambio económico, político y de cooperación entre ambos bloques.
El eje central del acuerdo es la eliminación progresiva de aranceles. El Mercosur levantará cargas sobre el 91% de las importaciones europeas, mientras que la Unión Europea hará lo propio con el 92% de los productos provenientes del bloque sudamericano, con plazos de transición que van de 5 a 15 años según el sector.
Para Argentina, el convenio aparece como una oportunidad para acelerar su inserción internacional desde un punto de partida bajo en términos de apertura comercial. Los principales beneficios potenciales se concentran en el sector agroindustrial, carnes, aceites, biocombustibles y productos regionales, y en áreas como energía, minería y derivados del petróleo y el gas, que podrían ganar acceso preferencial a un mercado de alto poder adquisitivo.
En la conferencia, Javier Milei tomó la palabra y dijo: “Hoy nos reúne un hecho de gran trascendencia política y económica para todos los miembros de este bloque y probablmente el mundo entero. Tras 25 largos años, firmamos el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, quizás el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su creación y el reultado de una decisión estratégia que Argentina contribuyó a impulsar con determinación”.
Además, agregó: “Se consolidó la idea que condujo al bloque a pensar una inserción internacional más abierta, pevisible, flexible y dinámica, materializada en este acuerdo”.
“Argentina no se detiene en este acuerdo”
En la firma del tratado entre el Mercosur y la Unión Europea, Javier Milei invitó “a los socios del bloque a ir más allá” porque “el mundo avanza hacia esquemas de negociación más dinámicos”. pic.twitter.com/zumdKT1ZvA
— Corta (@somoscorta) January 17, 2026
Especialistas señalan que el impacto final dependerá de la capacidad del país para mejorar su competitividad, atraer inversiones y sostener una estrategia productiva que aproveche la mayor apertura sin desproteger a la industria.
En continuidad, el presidente argentino sentenció: “Es fundamental que en la etapa de implementación se preserve el espíritu de lo negociado. La incorporación de mecanismos que restrinjan ese acceso como cuotas, salvaguardas, o medidas de efecto equivalente, reducirá el impacto económico del acuerdo y aentará contra su objetivo. Los 25 años invertidos nos obligan a estar a la altura en esta etapa”.
Cerrando su discursó, dejó en claro la postura del país ante el acuerdo: “Argentina entiende de primera mano que el encierro y el proteccionismo son los máximos causantes del estancamiento económica y el crecimiento de la pobreza. El mundo avanza hacia esquemas de negociación más dinámicos”.
El acuerdo con la UE abre la puerta a vender más petróleo, gas, litio, cobre y otros minerales estratégicos que Europa necesita para su transición energética y para reducir su dependencia de proveedores tradicionales. En ese sentido, el tratado puede impulsar inversiones en Vaca Muerta y en proyectos mineros de gran escala.
La cumbre de firma no estuvo exenta de lecturas políticas, ya que llamó la atención la ausencia del presidente brasileño Lula da Silva, debido a una combinación de tensiones diplomáticas regionales y una estrategia de negociación directa con la Unión Europea. En su lugar, el líder brasileño estará representado por el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira.
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