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La Municipalidad lleva adelante un plan de recuperación y transformación de pavimentos en distintos puntos de la ciudad, con foco en calles y avenidas de alta circulación vehicular, transporte público y peatones. Los trabajos comenzaron en enero y continuarán durante febrero y marzo, en un período estratégico en el que disminuye el movimiento urbano por las vacaciones de verano.
Entre las arterias intervenidas se destacan Cafferata (de Pellegrini a Presidente Perón); San Lorenzo (entre Ovidio Lagos y Oroño); 27 de Febrero (de Oroño a Entre Ríos); Oroño (desde Córdoba a Wheelwright, carril oeste); Rondeau colectora (de Martín Fierro a Urunday); Necochea (de Garibaldi a Presidente Quintana); avenida Pellegrini (entre Mitre y Balcarce); Salta (entre Oroño y San Nicolás); y Ovidio Lagos (entre bulevar Seguí y 27 de Febrero).
El subsecretario de Obras Públicas, Juan Manuel Ferrer, explicó que el plan apunta a corredores con tránsito intenso y circulación constante de vehículos de gran porte, además de sectores por donde pasan múltiples líneas de colectivos, lo que genera un mayor desgaste en las calzadas por frenadas y peso de las unidades.
A su vez, el funcionario señaló que también se está atendiendo una deuda histórica vinculada a los cruces de vía, donde el pavimento suele presentar un mayor deterioro por su proximidad con la infraestructura ferroviaria.
Intervención profunda y no sólo superficial
El Plan de Calles 2026 contempla tareas de cuneteo, bacheo, fresado, reciclado y repavimentación, tanto en asfalto como en hormigón. En total, se trabajará sobre 11.000 metros lineales, lo que equivale a unas 95 cuadras.
Las tareas incluyen la demolición de cordones deteriorados, reconstrucción de cunetas, bacheo de base, excavación de la capa de rodamiento existente y posterior pavimentación con nuevas losas de hormigón. Cuando las calles son de hormigón, se reemplaza por el mismo material.
Ferrer explicó que muchas veces el problema no está solo en la capa superficial:
“Cuando uno ve un bache en el asfalto, probablemente se da por un hundimiento o por un desprendimiento de la base. Entonces rompemos el asfalto, llegamos hasta la base de hormigón, la reparamos y después colocamos asfalto nuevo”.
En ese sentido, detalló que mientras la capa de asfalto tiene unos 8 centímetros de espesor, la base de hormigón alcanza los 30 centímetros, siendo esta la estructura que soporta el tránsito. Por eso, remarcó que sin intervenir en profundidad es difícil lograr una solución duradera.
Bacheo intensivo en toda la ciudad
El plan también contempla un esquema de bacheo intensivo en distintos barrios, mediante la ejecución de nuevas carpetas asfálticas o losas de hormigón, con el objetivo de mejorar la transitabilidad y extender la vida útil de las calzadas.
Los trabajos en asfalto demandan entre cuatro y cinco días, ya que el secado requiere aproximadamente una jornada. En cambio, las obras en hormigón superan los 15 días, debido al mayor tiempo de fraguado del material.
Desde el municipio subrayan que se trata de intervenciones integrales, pensadas no solo como arreglos provisorios sino como obras de fondo que permitan sostener la infraestructura vial frente al crecimiento del tránsito urbano.
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