
Las intensas lluvias que afectan a distintas regiones del país y las consecuentes crecidas de los ríos mantienen en alerta a las autoridades y especialistas. En ese contexto, la ingeniera en recursos hídricos Viviana Zucarelli advirtió que el fenómeno de El Niño podría intensificarse hacia fines de diciembre y principios de enero, y remarcó la importancia de la prevención y de consultar fuentes oficiales para conocer la evolución de la situación.
En diálogo con el equipo de Antes de Todo, por Radio Boing, la especialista explicó que las precipitaciones registradas en las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú trasladan sus efectos aguas abajo y contribuyen a los procesos de crecida. En ese sentido, señaló que el escenario actual responde a un fenómeno que se venía anticipando desde el verano.
“Todas estas lluvias que están impactando en estas cuencas después trasladan esas aguas hacia aguas abajo”, explicó Zucarelli, al describir la relación entre las precipitaciones y el aumento de los niveles de los ríos.
El pronóstico para diciembre y enero
Consultada sobre las previsiones para los próximos meses, la ingeniera confirmó que los pronósticos meteorológicos apuntan a una mayor intensidad del fenómeno hacia el cierre del año y el comienzo de 2027.
“Lo que pronostican los meteorólogos es que este Niño se verá más intenso hacia fines de diciembre y principios de enero”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que los fenómenos naturales presentan un margen de incertidumbre y que las previsiones pueden modificarse. Por eso, subrayó la necesidad de seguir las actualizaciones de los organismos especializados y evitar tomar las proyecciones como valores definitivos.
No solo preocupan las crecidas de los ríos
Zucarelli también advirtió que el riesgo de inundaciones no depende exclusivamente del desborde de los cursos de agua. Las precipitaciones intensas dentro de las ciudades y el ascenso de las napas freáticas son otros factores que pueden combinarse y agravar las consecuencias de un episodio de lluvias.
“Las inundaciones pueden ser por desborde de los ríos, pero también pueden ser por precipitaciones intensas que caen dentro de una ciudad”, explicó.
En Rosario, por ejemplo, las lluvias recientes dejaron registros cercanos a los 80 milímetros en una jornada. En estos casos, además del volumen total de agua caída, resulta importante considerar la intensidad y el tiempo en que se producen las precipitaciones, debido a su incidencia en el escurrimiento y en la capacidad de respuesta de los sistemas urbanos.
La importancia de informarse sin generar pánico
La especialista destacó el trabajo conjunto entre universidades, organismos científicos y autoridades provinciales y municipales para anticiparse a los escenarios de riesgo. También remarcó el papel de los medios de comunicación en la difusión de información precisa y responsable.
En ese sentido, recomendó consultar los reportes del Servicio Meteorológico Nacional, los organismos encargados de monitorear los niveles de los ríos y otras instituciones oficiales que realizan mediciones y elaboran pronósticos.
“Preocupándose, pero sin sembrar el pánico”, resumió Zucarelli al explicar cuál debería ser la actitud frente a este escenario.
La ingeniera recordó las experiencias históricas de inundaciones en Santa Fe y planteó la importancia de avanzar en la preparación antes de que se produzcan las emergencias. El objetivo, sostuvo, es que la población conozca los riesgos, permanezca atenta a la información disponible y pueda actuar con anticipación.
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