
El papa Francisco se mantuvo «estable» este martes, un día después que los médicos confirmaran que su vida ya no corre peligro inminente y contemplen su futura salida del hospital Gemelli de Roma, tras 26 días ingresado por problemas respiratorios.
«La situación se mantiene estable con una leve mejoría dentro de un cuadro que, para los médicos, sigue siendo complejo», indicó la oficina de prensa del Vaticano, que no difundió en esta ocasión un parte médico.
El último, publicado el lunes por la noche por la Santa Sede, indicaba que el pronóstico dejó de ser «reservado» y ahora la principal incógnita es cuándo los médicos darán el alta al jesuita argentino de 88 años.
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