
Maximiliano Nicolás Cafiero, el piloto de 29 años detenido en el marco de una investigación por una presunta organización dedicada al tráfico de drogas entre San Nicolás y Rosario, había construido en redes sociales una imagen muy alejada del mundo del delito. Su cuenta de Instagram estaba atravesada por la aviación, las maniobras aéreas, los vehículos y mensajes vinculados al éxito y la superación personal.
Cafiero se presentaba como piloto y mostraba con frecuencia distintas actividades relacionadas con el mundo aeronáutico. También practicaba parapente y había ganado cierta notoriedad en San Nicolás por sus vuelos y exhibiciones. En 2025, incluso, protagonizó un espectáculo de Año Nuevo en el que sobrevoló el autódromo de la ciudad caracterizado como un Papá Noel luminoso.
De San Nicolás a Rosario por el aire: cayó un joven acusado de traficar droga en hidroavión
Entre las frases que acompañaban sus publicaciones aparecía una que, después de su detención, adquirió una particular resonancia: “Todo lo bueno empieza con un poco de miedo”. Pero había otra todavía más llamativa: “Hagan plata y no miren al de al lado”, utilizada como descripción de su perfil.

El contenido que compartía también dejaba ver una fuerte identificación con los vehículos y un estilo de vida asociado a la velocidad y al riesgo. En sus redes aparecían aeronaves, vuelos y autos de alta gama, elementos que formaban parte de la identidad pública que mostraba ante sus seguidores.
Ahora, ese perfil quedó bajo otra lectura a partir de la investigación judicial que derivó en su arresto. La Policía Bonaerense lo señala como el principal investigado y sospecha que utilizaba un hidroavión experimental anfibio para trasladar droga entre San Nicolás y el sur santafesino.

Según la investigación, la aeronave habría sido adquirida por unos 70.000 dólares y permanecía en un hangar privado ubicado en un aeródromo rural de Alvear, a unos 15 kilómetros de Rosario. Ese lugar habría funcionado como una de las bases logísticas de la organización.
El operativo incluyó 14 allanamientos, 13 en territorio bonaerense y uno en Alvear. Además del hidroavión, los investigadores secuestraron vehículos, armas, dinero y droga. Entre los automóviles había un Mercedes-Benz acondicionado con balizas y sirenas policiales, que presuntamente era utilizado para intentar sortear controles durante los movimientos terrestres.

Así, detrás de las imágenes de vuelos, acrobacias y mensajes motivacionales que Cafiero difundía públicamente, la Justicia investiga ahora otra faceta: la de un hombre al que los investigadores ubican como una pieza central de una estructura que habría utilizado precisamente aquello que exhibía como parte de su identidad (su conocimiento aeronáutico y un hidroavión) para transportar estupefacientes entre San Nicolás y Rosario.
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