El mercado energético internacional vive una jornada de fuerte corrección este martes, dejando atrás la tensión que llevó al crudo cerca de los 120 dólares a comienzos de semana. Los precios del petróleo retrocedieron de manera significativa ante la promesa del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un final cercano para el conflicto en Medio Oriente. El barril de Brent, referencia para el mercado europeo, registró una caída del 7,5% para situarse en torno a los 91 dólares, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI), referente en Estados Unidos, cedió un 8,7% y promedió los 86 dólares por barril.
Este cambio de tendencia responde directamente a las declaraciones del mandatario norteamericano, quien aseguró que la guerra está “prácticamente terminada” debido al desmantelamiento de las capacidades operativas de Irán. Según la visión de la Casa Blanca, el régimen persa ya no cuenta con armada, comunicaciones ni fuerza aérea eficiente para sostener el enfrentamiento. Aunque Trump advirtió que los ataques podrían intensificarse si se intenta bloquear el paso de crudo por el Estrecho de Ormuz, su reciente apertura a una posible mesa de negociaciones con Teherán terminó de calmar los ánimos de los inversores globales.
El impacto positivo se trasladó de inmediato a las principales plazas financieras del mundo, que operan con alzas generalizadas tras días de extrema volatilidad. En Europa, el índice Euro Stoxx 50 trepó un 2,4%, mientras que el Ibex 35 de Madrid saltó un 3% superando la barrera de los 17.400 puntos. Las bolsas de París, Fráncfort, Milán y Londres también cerraron con saldos positivos, contagiadas por el optimismo de un cierre diplomático a la crisis energética que amenazaba la recuperación económica global.
En el continente asiático, la tendencia alcista fue incluso más marcada, con Tokio avanzando un 3% y Seúl liderando las subas con un incremento superior al 5%. Por su parte, el mercado del gas europeo también sintió el alivio; el contrato de futuros TTF holandés, referencia del sector, se desaceleró un 16% hasta caer a los 46 euros por megavatio hora. Este escenario de distensión geopolítica devuelve la previsibilidad a los mercados internacionales, que ahora aguardan definiciones concretas sobre el posible encuentro entre las partes en conflicto.

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