
El riesgo país interrumpió este jueves su racha descendente y cerró en 492 puntos básicos, luego de haber llegado a perforar el piso de las 480 unidades en la apertura de la jornada. El indicador elaborado por JP Morgan subió ocho puntos impulsado por una leve caída promedio de los bonos argentinos en los mercados internacionales, aunque se mantuvo por debajo de la barrera simbólica de los 500 puntos.
El movimiento se dio en un contexto de atención plena de los inversores, que siguieron de cerca la evolución del índice luego de que en las primeras operaciones tocara las 476 unidades, uno de los valores más bajos desde junio de 2018. La reversión parcial del descenso no alcanzó para borrar la señal positiva de fondo: el riesgo país continúa en niveles históricamente bajos si se lo compara con los registros recientes.
Desde la asunción de Javier Milei, cuando el indicador superaba los 1.900 puntos, la trayectoria fue marcadamente descendente. Durante gran parte de 2025, el índice osciló entre las 600 y 800 unidades, con un pico superior a los 1.400 puntos en septiembre del año pasado, tras las elecciones en la provincia de Buenos Aires. El triunfo oficialista en octubre abrió una nueva etapa de compresión del riesgo soberano.
Analistas del mercado señalan que una eventual baja sostenida hacia la zona de los 450 puntos podría habilitar a la Argentina a regresar al financiamiento internacional a tasas de un dígito, con el objetivo de comenzar a refinanciar los vencimientos de deuda previstos para este año. El antecedente reciente de Ecuador alimenta ese optimismo, aunque desde el Gobierno insisten en que no habrá emisiones en el corto plazo.
De acuerdo con un informe de Portfolio Personal Inversiones, la mejora del riesgo país responde a dos factores centrales. Por un lado, una dinámica global favorable para los mercados emergentes y los commodities, que generó un flujo de capitales desde Estados Unidos hacia estos activos. En el plano local, ese ingreso se intensificó durante la segunda mitad de enero, acompañado por señales domésticas positivas.
Por otro lado, los analistas destacan los avances en la agenda económica interna. Las compras de divisas del Banco Central, que ya acumulan más de 1.080 millones de dólares en lo que va del año, fortalecieron la confianza del mercado. Además, la perspectiva para la cuenta financiera se mantiene favorable ante el apetito por créditos corporativos y provinciales, sumado a expectativas de refinanciamiento soberano a mediano plazo.

En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street mostraron un comportamiento dispar. En una rueda volátil, Globant lideró las pérdidas con una baja del 5,1%, seguida por Mercado Libre, Edenor y Banco Macro. El sector financiero operó mayormente en terreno negativo, mientras que los papeles energéticos e industriales lograron recuperarse hacia el cierre.
Las subas fueron encabezadas por Corporación América, que avanzó 4,5%, y Telecom Argentina, con una mejora del 3%. También registraron alzas YPF, Tenaris y BBVA. En tanto, el índice S&P Merval retrocedió 0,6% en pesos y 1,8% medido en dólares, reflejando la cautela del mercado local.
En el frente cambiario, el dólar oficial cerró sin cambios este jueves y se vendió a $1.465 en el Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa también se mantuvo estable en $1.444,50, por debajo del techo establecido por el esquema de bandas cambiarias vigente.
Durante enero, el Banco Central acumuló compras por US$1.134 millones, lo que permitió elevar las reservas internacionales hasta los US$46.240 millones. Las cotizaciones financieras mostraron variaciones leves: el dólar MEP cerró en $1.458,88 y el contado con liquidación se ubicó en $1.507,86.
Así, aunque el riesgo país no logró consolidar el quiebre de un nuevo piso, el mercado sigue observando señales de estabilidad que mantienen abiertas las expectativas sobre el rumbo financiero de la Argentina en los próximos meses.
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