
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que Irán podría ser “destruido en una sola noche” si no cumple con el ultimátum impuesto por Washington para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. La amenaza llega en medio de una escalada bélica sin precedentes y negociaciones que continúan bajo extrema tensión.
Durante una conferencia de prensa, Trump fue categórico al describir el alcance del plan militar: “El país entero podría ser destruido en una noche y esa noche podría ser mañana por la noche”. Además, detalló: “Tenemos un plan que prevé que todos los puentes de Irán serán destruidos a medianoche, que todas las centrales eléctricas quedarán fuera de servicio. Y todo eso se hará en cuatro horas, si queremos”.
El plazo fijado por el mandatario vence a las 20:00 (hora de Washington), momento en el que, según afirmó, Estados Unidos podría ejecutar una ofensiva masiva contra infraestructura clave del país persa. La advertencia se da en el marco de un conflicto que ya lleva más de 38 días y que se originó tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
En paralelo, Trump brindó detalles de una compleja operación de rescate militar tras el derribo de un caza estadounidense F-15 en Irán. Según explicó, participaron más de 170 aeronaves, incluyendo bombarderos, cazas, aviones cisterna y unidades de rescate. El operativo permitió recuperar a ambos tripulantes, uno de los cuales permaneció oculto durante casi 48 horas en una zona montañosa.

El director de la CIA, John Ratcliffe, reveló que la agencia llevó adelante una estrategia clave: “Se ejecutó una campaña de engaño para confundir a las autoridades iraníes”, lo que permitió evitar la captura de los pilotos.
Trump también destacó la magnitud y precisión del operativo: “Fue una demostración de habilidad y precisión, letalidad y fuerza”, al tiempo que subrayó que no hubo bajas estadounidenses pese a que la misión se realizó bajo fuego enemigo.
Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anticipó que los ataques aumentarán significativamente en las próximas horas, superando incluso la intensidad inicial de la ofensiva.
En el plano diplomático, el presidente aseguró que Irán negocia “de buena fe”, aunque insistió en que el acuerdo debe concretarse antes del plazo límite. También dejó una polémica definición sobre la situación interna del país: “Creo que el pueblo debería levantarse”, al tiempo que mencionó interceptaciones que indicarían pedidos de ciudadanos iraníes para intensificar los ataques.
La tensión también se trasladó al plano humanitario y legal. Consultado sobre si los bombardeos a infraestructura civil podrían ser considerados crímenes de guerra, Trump respondió sin rodeos: “No me preocupa… El crimen de guerra es permitir que Irán tenga un arma nuclear”.
El mandatario incluso fue más allá al plantear intereses económicos en el conflicto: “Me quedaría con el petróleo y ganaría mucho dinero”, aunque reconoció que la opinión pública estadounidense prefiere una resolución del conflicto.
Horas antes, en un evento por Pascua en la Casa Blanca junto a Melania Trump, Trump ya había adelantado el tono de su postura: “Todo el país puede ser derrotado en una sola noche”.
Mientras tanto, medios estatales iraníes informaron que Teherán rechazó la propuesta de alto el fuego impulsada por Washington, calificándola como una iniciativa unilateral. En este contexto, distintas naciones intentan mediar para evitar una escalada mayor, aunque las negociaciones se encuentran en un punto crítico.
El conflicto, que combina amenazas militares, operaciones encubiertas y presión internacional, mantiene en vilo a la comunidad global, con un escenario que podría definirse en cuestión de horas.
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