
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, volvió a mostrar este lunes su respaldo político al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al encabezar una recorrida oficial por las instalaciones de la Unidad Operativa Centro de Contención Biológica de la ANLIS Malbrán.
De la actividad también participó el ministro de Salud, Mario Lugones, en una visita que se desarrolló en medio del escenario judicial que mantiene a Adorni bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Según trascendió, en el lugar funciona el primer laboratorio de Bioseguridad Nivel 4 (BSL-4) en salud humana de América Latina, un hito que posiciona a la Argentina como referente regional en materia de salud pública, investigación científica y seguridad sanitaria.
El nuevo centro será incorporado a la red mundial de laboratorios de máxima seguridad, con el objetivo de prevenir enfermedades emergentes de alto riesgo y reforzar la capacidad de respuesta sanitaria tanto a nivel nacional como regional.
Desde el Gobierno destacaron que la puesta en marcha del BSL-4 representa un avance estratégico para el país y consolida la cooperación internacional en materia de salud.
En ese marco, la instancia formativa del laboratorio estará a cargo de especialistas de Health Security Partners (HSP) y del Programa de Colaboración en Biocustodia (BEP) del Departamento de Estado de los Estados Unidos, fortaleciendo la alianza bilateral entre ambos países.
La visita se produjo en un contexto políticamente sensible para Adorni, quien permanece en el centro de la escena por la causa judicial que investiga la compra de departamentos y viajes al exterior.
En paralelo, el ministro Mario Lugones atraviesa un conflicto en el área de Salud por reclamos vinculados a la falta de pago de prestaciones del PAMI.
Además de Milei, Adorni y Lugones, estuvieron presentes el secretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud, Guido Giana; la directora de ANLIS Malbrán, Claudia Perandones; y otras autoridades técnicas y científicas del organismo.
La actividad fue leída en ámbitos políticos como una nueva señal de respaldo del círculo presidencial hacia el jefe de Gabinete, en momentos en que la investigación judicial avanza en Comodoro Py.
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