
El historiador Felipe Pigna presentó su libro “76” en el programa Boing y sus secuaces, donde brindó un profundo análisis sobre el golpe de Estado de 1976, su contexto previo y las consecuencias que marcaron a la Argentina hasta la actualidad.
A 50 años del inicio de la dictadura, Pigna explicó que su obra no solo aborda el quiebre institucional, sino también los factores que lo hicieron posible: “Me pareció importante contar qué pasó antes también, cómo llegamos al 76, cómo se planificó el golpe y cómo fue el primer año de la dictadura, que empezó a reformatear la historia argentina”.
Uno de los ejes centrales del libro —y de la entrevista— es la diferencia entre explicar y justificar los hechos históricos. En ese sentido, el autor fue contundente: “No es lo mismo justificar que explicar. Explicar es entender históricamente cómo llegamos ahí; justificar es decir que estuvo bien, y son cosas completamente opuestas”.
Pigna sostuvo que el golpe no fue un hecho aislado, sino el resultado de un proceso previo: “La creación de un clima social, la planificación económica y la represión empezaron antes del 76. Por eso era importante no arrancar el libro el 24 de marzo”.
El historiador también reveló detalles de sus entrevistas con José Alfredo Martínez de Hoz, a quien definió como una figura central del período: “La dictadura tenía un jefe civil, que era él”.
Según relató, el propio exministro reconocía el carácter del plan económico: “Necesitaban disciplinar a la sociedad para aplicar un modelo absolutamente antipopular”. Además, señaló las tensiones internas dentro del régimen: “Él mismo contaba cómo estaba limitado por la rapiña de los militares, que manejaban empresas del Estado como cajas de poder y corrupción”.
Paralelismos con la actualidad
Pigna también trazó comparaciones entre el modelo económico de la dictadura y el presente: “El modelo económico actual es exactamente el mismo: renta financiera por encima de la industrial, importaciones que destruyen la producción nacional y dólar barato. Es un loop en la historia argentina”.
Incluso fue más allá al evaluar diferencias: “En algunos aspectos es más grave hoy, porque hay cosas que la dictadura no pudo hacer y ahora sí se están haciendo”.
Consultado sobre la política contemporánea, el historiador fue crítico con el nivel de la dirigencia: “Cuando se recuperó la democracia había un nivel político mucho más interesante. Hoy es paupérrimo y no se dimensiona la gravedad de la situación”.
En esa línea, advirtió sobre la falta de proyectos: “No se ve una oposición con una propuesta clara para un país que va a necesitar ser reconstruido”.
Respecto a las referencias actuales a Juan Bautista Alberdi, Pigna cuestionó su utilización: “Nunca lo leyó”, afirmó en relación al presidente, y explicó: “Alberdi criticaba el endeudamiento externo y sostenía que no hay libertad posible sin igualdad social y económica”.
El historiador también abordó el rol de la prensa durante la dictadura, en particular el caso de Papel Prensa: “Fue un negociado para beneficiar a grandes medios como La Nación y Clarín, con un negocio extraordinario financiado por el Estado”. Y agregó: “Hubo secuestros, desapariciones y una operación económica que marcó la historia reciente del país”.
Pigna destacó el contraste cultural de la época, reflejado incluso en la tapa del libro: “Es como un yin y yang: de un lado la dictadura, del otro Charly García, Spinetta y la resistencia cultural”.
Finalmente, el historiador puso en valor a figuras históricas muchas veces relegadas: “Las mujeres como Cecilia Grierson o Julieta Lanteri fueron grandes incomprendidas”, y sumó a Manuel Belgrano: “Si le hubieran hecho caso, Argentina sería otro país”.
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