
Una nueva tanda de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos volvió a poner a la Argentina en el centro de la investigación internacional sobre Jeffrey Epstein, el financista condenado por delitos sexuales y tráfico de menores. Los archivos contienen al menos 711 menciones directas al país o a ciudadanos argentinos, exponiendo una red de relaciones que incluye posibles víctimas locales, operaciones financieras millonarias y vínculos con figuras públicas.
Los documentos, que forman parte de intercambios internos, correos electrónicos, reportes financieros y contratos, permiten reconstruir qué relación tuvo Epstein con la Argentina, cuándo se produjeron esos contactos, quiénes aparecen involucrados y de qué manera, además de mostrar cómo el país figuraba dentro de su agenda personal y económica hasta poco antes de su detención.
Uno de los puntos más sensibles de la documentación refiere a la existencia de posibles víctimas argentinas. En un intercambio de correos electrónicos entre agentes del FBI, se menciona la necesidad de contar con traductores y terapeutas para asistir a personas afectadas fuera de Estados Unidos.
En uno de esos mensajes se indica de manera textual la importancia de “comunicar avances a tus víctimas en la Argentina”, una frase que refuerza la hipótesis de que el entramado de abusos y explotación sexual de Epstein habría alcanzado también a ciudadanos argentinos, aunque sin precisarse identidades ni cantidad exacta.
La conexión local también aparece vinculada al mundo del modelaje. Entre los documentos analizados se detectaron los denominados “books” de fotografías enviados al correo electrónico de Epstein, en los que figuran los nombres de tres modelos argentinas.
Además, consta que una agencia de modelos de Buenos Aires mantuvo contacto con el financista entre 2012 y 2013, enviándole correos de tipo newsletter con material promocional. Estos intercambios refuerzan una de las líneas históricas de la causa, que investiga el uso de redes de modelaje como posible fachada para la captación de víctimas.

Los documentos también mencionan a diversas figuras vinculadas de una u otra manera con la Argentina. Entre ellas aparece Roberto Giordano, el estilista argentino, quien figura en extractos bancarios como receptor de múltiples envíos de dinero por parte de Epstein, en su mayoría por montos de 500 dólares.
Otro nombre que surge es el del magnate británico Joe Lewis. Correos electrónicos de 2009 entre Epstein y Jes Staley, exCEO de Barclays, hacen referencia a Lewis. En uno de esos intercambios, Staley confirma haber pasado un día con Lewis en Bariloche, lo que vuelve a situar a la Argentina como escenario de reuniones dentro del círculo de relaciones del financista.
También aparece “Fred” Machado, empresario acusado de narcotráfico, con quien Epstein habría mantenido contratos y tratativas en 2015 para la compra de un avión Gulfstream valuado en 10 millones de dólares, según consta en la documentación.
Finalmente, los correos electrónicos permiten reconstruir que Argentina podría haber sido uno de los últimos destinos previstos por Epstein antes de su arresto. El 31 de diciembre de 2018, Julian Leese le envió una invitación para viajar al país en 2019 con el objetivo de participar en una cacería.
La respuesta de Epstein fue escueta pero afirmativa: “Sí”. Sin embargo, la detención del financista en julio de 2019 truncó definitivamente el viaje, que nunca llegó a realizarse.
Con la publicación de estos documentos, la Argentina vuelve a aparecer en el mapa de una de las causas judiciales más resonantes de las últimas décadas, reabriendo interrogantes sobre el alcance local de la red de Epstein y el impacto que sus vínculos tuvieron —y aún tienen— en el país.
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