
La represión a las masivas protestas contra el régimen iraní dejó hasta el momento al menos 6.126 personas muertas, según el último informe difundido por la organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos. El dato actualiza y eleva de manera significativa los balances previos sobre las manifestaciones que comenzaron a fines de diciembre en Irán y se intensificaron durante enero, con episodios de violencia y una respuesta estatal cada vez más dura.
De acuerdo al reporte, 5.777 de las víctimas fatales eran manifestantes, mientras que 86 eran menores de 18 años. Además, se contabilizaron 214 integrantes de fuerzas afiliadas al gobierno y otras 49 personas identificadas como civiles no participantes de las protestas. Las movilizaciones, que se extendieron por gran parte del territorio iraní, estallaron inicialmente por la fuerte caída del rial y la crisis económica, pero rápidamente derivaron en consignas políticas que exigían el fin de la República Islámica.
Las protestas tuvieron su punto más álgido los días 8 y 9 de enero, cuando se registraron manifestaciones en prácticamente todo el país, acompañadas por una represión generalizada. En ese contexto, HRANA señaló que el número de personas gravemente heridas asciende a 11.009 y que ya se registraron 41.880 detenciones vinculadas a las protestas.
Las cifras varían según la fuente. El régimen de Teherán reconoció oficialmente 3.117 muertes, mientras que la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Oslo, estima que los fallecidos son al menos 3.428. Sin embargo, organismos independientes sostienen que el número real es considerablemente mayor debido a la falta de información oficial y las restricciones impuestas por el gobierno.
HRANA denunció además graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la represión. Según la organización, “las fuerzas de seguridad identifican a las personas heridas en relación con las protestas y las retiran de los hospitales para arrestarlas”. Esta situación generó una reacción dentro del sistema de salud: más de 4.000 médicos firmaron una declaración conjunta condenando el accionar de las fuerzas de seguridad contra el personal médico y los pacientes.
El informe también documentó 245 casos de confesiones forzadas transmitidas por medios estatales y contabilizó 651 incidentes vinculados a las protestas en 200 ciudades de 31 provincias, lo que da cuenta de la magnitud territorial del conflicto interno.
En paralelo, las autoridades iraníes mantienen bloqueado el acceso a internet por decimoctavo día consecutivo, según la organización Netblocks, especializada en monitorear interrupciones en la red. El corte de conectividad dificulta la comunicación interna, la difusión de información independiente y el trabajo de las organizaciones de derechos humanos, que dependen en gran medida de testimonios y registros enviados desde el país.

La amenaza iraní a Estados Unidos
En medio de la crisis interna, también aumentó la tensión regional. Las Fuerzas Armadas de Irán advirtieron que el despliegue de un portaaviones y otros buques de Estados Unidos en Oriente Medio incrementa su “vulnerabilidad” y los convierte en “objetivos al alcance”.
“La concentración y acumulación de fuerzas y equipos en la zona no será un factor disuasorio, sino que aumentará su vulnerabilidad y los convertirá en objetivos al alcance”, afirmó una fuente militar del comando central unificado de las Fuerzas Armadas iraníes, la Base Khatam al Anbiya, en declaraciones difundidas por la televisión estatal.
La misma fuente sostuvo que la posibilidad de una “operación limitada, rápida y limpia contra Irán se basa en estimaciones incorrectas y en una comprensión incompleta de las capacidades defensivas y ofensivas de la República Islámica”. En ese sentido, el comando central iraní remarcó que “la República Islámica no iniciará ninguna guerra, pero no permitirá ninguna amenaza contra la seguridad nacional del país”.
Las advertencias se produjeron tras el ingreso del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque a aguas de Oriente Medio, un despliegue confirmado por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
Con miles de muertos, decenas de miles de detenidos, un país prácticamente incomunicado y un escenario regional cada vez más tenso, la crisis en Irán continúa profundizándose sin señales claras de desescalada, mientras la comunidad internacional sigue con preocupación la evolución de los acontecimientos.
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