
La crisis en Medio Oriente suma un nuevo capítulo de tensión. Estados Unidos confirmó que destruyó 28 buques iraníes dedicados a colocar minas navales en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que la operación militar tiene como objetivo evitar que Irán amenace el tránsito de buques en la zona, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y del gas natural licuado mundial.
La escalada se produjo después de que Irán atacara al menos dos barcos comerciales en el estrecho y exigiera que cualquier navío que quiera cruzar el paso deba obtener permiso previo de Teherán.
Ataques a barcos comerciales
Los Guardianes de la Revolución, fuerza militar clave del régimen iraní, confirmaron haber atacado dos embarcaciones con proyectiles.
Los buques afectados fueron:
- el portacontenedores liberiano “Express Rome”
- el carguero tailandés “Mayuree Naree”
Tras el ataque, la marina de Omán logró rescatar a 20 tripulantes del Mayuree Naree, aunque tres personas permanecían desaparecidas. Además, el mando militar iraní advirtió que todos los barcos vinculados a Estados Unidos, Israel o sus aliados serán considerados “objetivos legítimos”.
Temor por el impacto en el petróleo mundial
El bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz encendió alarmas en la economía global.
Ante la situación, los países del G7 mantuvieron una reunión de emergencia por videoconferencia para coordinar una liberación masiva de reservas estratégicas de petróleo junto a la Agencia Internacional de Energía.
Según trascendió, el organismo solicitó a sus miembros liberar 400 millones de barriles de crudo, lo que representaría la mayor liberación de reservas de la historia. El gobierno de Alemania confirmó que cumplirá con el pedido, mientras que Japón anunció que está dispuesto a actuar de forma unilateral antes del lunes si es necesario.

A pesar de estas medidas, el precio internacional del petróleo subía más del 5% en las primeras horas de la jornada.
Nuevos ataques en la región
La crisis también se intensificó en el frente militar. Israel anunció una nueva “oleada masiva de ataques” contra objetivos de Irán y del grupo Hezbollah en Beirut.
El ministro de Defensa israelí Israel Katz advirtió que la ofensiva continuará sin fecha de finalización. “La operación continuará sin límite de tiempo”, señaló.
En paralelo, drones iraníes cayeron cerca del aeropuerto de Dubái, provocando cuatro heridos. En medio del conflicto, también crecen los rumores sobre el estado de salud del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, quien no ha aparecido en público desde su nombramiento.
Versiones extraoficiales indicaban que podría haber resultado herido, aunque su entorno aseguró que se encuentra “sano y salvo”. Mientras tanto, Irán reportó más de 1.200 muertos y 10.000 civiles heridos desde el inicio de la escalada militar.
La incertidumbre por la guerra también golpeó a los mercados financieros. Wall Street cerró en baja ante el temor de los inversores por una posible interrupción del suministro mundial de petróleo. Analistas advierten que, si el conflicto continúa escalando, el precio del crudo podría alcanzar los 200 dólares por barril, más del doble de su nivel actual.
La crisis en el Estrecho de Ormuz vuelve así a colocar a Medio Oriente en el centro de la tensión global, con consecuencias potenciales para la economía, la energía y la seguridad internacional.
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