
El Hospital Italiano confirmó un escándalo por robo de estupefacientes en su área de anestesiología, luego de que una investigación revelara el faltante de propofol y fentanilo, drogas de uso médico que habrían sido utilizadas en fiestas clandestinas organizadas por un anestesista. El caso salió a la luz tras la muerte de un joven médico por presunta sobredosis, lo que derivó en una denuncia judicial y una investigación interna.
El hecho se conoció luego del fallecimiento de Alejandro Zalazar, anestesista de 29 años, encontrado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo. Según las primeras pericias, murió por una sobredosis de propofol y fentanilo, sustancias que luego se comprobó provenían del propio Hospital Italiano.
A partir de este caso, se descubrió una presunta red de sustracción y uso indebido de fármacos hospitalarios, que incluía reuniones privadas conocidas como “fiestas del propofol” o “Propo fest”, donde se consumían estas drogas con fines recreativos.
En un comunicado oficial, el hospital reconoció la gravedad de la situación y confirmó el delito: “En relación a la situación de robo de estupefacientes difundida recientemente, el Hospital Italiano informa que tomó todas las medidas necesarias para analizar lo sucedido”. Además, detallaron que realizaron la denuncia ante la Justicia y que se encuentran colaborando con la investigación.
Como parte de las medidas adoptadas, la institución apartó de sus cargos al anestesista Hernán Boveri y a la residente Delfina Lanusse, señalados como presuntos responsables de la sustracción y distribución de los medicamentos.
La investigación determinó que los fármacos encontrados en la vivienda de Zalazar provenían del hospital, lo que derivó en allanamientos realizados el 12 de marzo por la División de Organizaciones Criminales. La causa apunta a una posible administración fraudulenta en perjuicio del centro de salud.
Según los testimonios recolectados, existían dos modalidades de uso de estas sustancias fuera del ámbito médico. Por un lado, se realizaban encuentros donde se ofrecían “viajes controlados”, experiencias pagas en las que los participantes eran sedados bajo supervisión. Por otro, también se mencionan fiestas sexuales privadas organizadas por el anestesista, en las que se suministraban los fármacos a los asistentes.
En ambos casos, se utilizaban dispositivos médicos como bombas de infusión y se contaba con personas preparadas para asistir a los participantes en caso de complicaciones respiratorias, mediante técnicas como el uso de ambú.

El Hospital Italiano también informó que inició una revisión completa de sus sistemas de control y seguridad, con el objetivo de evitar nuevas irregularidades: “Se inició una revisión del circuito de control y seguridad de la gestión de estupefacientes, con el objetivo de reforzar los mecanismos de supervisión”.
Además, la institución trabaja en conjunto con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para abordar una problemática que, según indicaron, también fue detectada en otros centros de salud.
Por su parte, desde el hospital remarcaron: “El Hospital reafirma su compromiso con la seguridad y la calidad en todos los procesos de la atención de sus pacientes”, aunque aclararon que no brindarán más detalles debido a que se trata de una investigación en curso.
En paralelo, la Justicia avanza sobre los responsables y busca determinar el alcance de una trama que combina robo interno, consumo de drogas hospitalarias y eventos clandestinos, en uno de los casos más impactantes que sacude al sistema de salud en los últimos tiempos.
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