
La Embajada argentina en España quedó envuelta en una fuerte interna tras la decisión del embajador, Wenceslao Bunge Saravia, de quitarle la oficina a un funcionario, lo que desató un conflicto que rápidamente escaló y tomó dimensión política.
El afectado es Alejandro Nimo, agregado para la Promoción de Inversiones y Comercio Internacional. Asimismo cuenta con rango de consejero de Embajada y cónsul general. Según denunció públicamente, la medida implicó retirarle el despacho desde el cual desarrollaba su actividad dentro de la sede diplomática en Madrid.
El episodio ocurrió en las oficinas que Argentina alquila en el barrio de Salamanca, donde trabajan más de 40 empleados y desde donde se gestiona la relación bilateral con España, especialmente en materia económica y de inversiones.
Nimo hizo pública la situación a través de redes sociales, donde afirmó que se trató de una “agresión” y aclaró que no fue desplazado de su cargo, sino privado del espacio físico en el que trabajaba y recibía a empresarios.
Además, vinculó la decisión a diferencias políticas dentro de la embajada. Según planteó, su oficina se había convertido en un punto de encuentro para sectores alineados con el gobierno de Javier Milei, lo que habría generado tensiones internas.
El conflicto deja en evidencia no solo disputas administrativas, sino también una fuerte grieta política dentro de la representación diplomática argentina en España, en un contexto de relaciones sensibles entre ambos países y con impacto potencial en la gestión exterior.
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