
La crisis deportiva de Newell’s Old Boys sumó un capítulo alarmante en la madrugada de este domingo, cuando un desconocido ingresó al predio de Bella Vista y lanzó una bomba tipo molotov contra el auto del futbolista Facundo Guch. El hecho ocurrió alrededor de las 00.50, en la zona del hotel donde concentra el plantel profesional.
El ataque no terminó allí: minutos después, apareció una bandera de unos 10 metros colgada sobre las rejas que dan a la Avenida Gollán con un mensaje directo y violento dirigido a los jugadores: “Ganen o balas para todos”. La policía secuestró el trapo y abrió una investigación por daño y amenazas coactivas.
Según fuentes policiales, el agresor logró vulnerar la seguridad del complejo y se dirigió directamente hacia el sector donde se encontraba estacionado el vehículo de Guch. Allí arrojó un artefacto incendiario casero que impactó sobre el techo del rodado.
El fuego provocó daños menores en la carrocería, ya que no alcanzó a propagarse y fue extinguido rápidamente. Tras concretar el ataque, el sospechoso logró darse a la fuga.
Mientras el Gabinete Criminalístico realizaba las pericias en el lugar, ocurrió otro hecho que sorprendió incluso a las fuerzas de seguridad: en un descuido y a pocos metros de donde trabajaba la policía, desconocidos colgaron la bandera amenazante. La misma fue secuestrada por la PDI para intentar identificar huellas o rastros que permitan dar con los responsables.
La policía de Rosario analiza las cámaras de seguridad del predio y de la zona perimetral para determinar cómo ingresó el agresor y si contó con apoyo externo para colocar la bandera mientras ya había presencia policial.
Hasta el momento, el club no emitió un comunicado oficial, aunque el hecho generó un fuerte impacto en el entorno rojinegro y elevó la tensión que ya se vivía por el presente futbolístico.

Una derrota que profundizó la crisis
El grave episodio se produjo horas después de la derrota 3-0 ante Banfield en el Florencio Sola, resultado que dejó a Newell’s con apenas dos puntos en seis partidos y el clásico a la vuelta de la esquina.
El ciclo de la dupla técnica Orsi-Gómez atraviesa un momento crítico. Ante Banfield, el equipo mostró dos caras: en el primer tiempo fue levemente superior, con más voluntad que juego asociado, y generó situaciones claras a través de la pelota parada. Walter Núñez ejecutó un córner que encontró el cabezazo de Saúl Salcedo apenas desviado, y más tarde Mauro Méndez asistió al Colo Ramírez, quien desperdició una chance inmejorable.
Sin embargo, en el complemento el equipo se desmoronó. Banfield golpeó con un doble cabezazo que terminó en el 1-0, luego amplió tras una jugada individual de Mauro Méndez y cerró el 3-0 definitivo ante una defensa desbordada. La imagen final fue la de un equipo desorientado e impotente, reflejada en los reclamos internos entre compañeros con el partido ya sentenciado.
El pitazo final trajo alivio momentáneo, pero la preocupación quedó instalada. Con el descenso como tema candente y un clima cada vez más hostil, el ataque en Bella Vista expone que la crisis dejó de ser solo futbolística para convertirse en un problema institucional y de seguridad.
La investigación continúa, mientras el plantel intenta enfocarse en lo deportivo en medio de un contexto que ya excede lo que ocurre dentro del campo de juego. Enfrentará a Estudiantes de La Plata el miércoles y luego tendrá el clásico rosarino ante Rosario Central, ambos encuentros en el Coloso Marcelo Bielsa.
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